-¡…Cariño, no llores!
-¿Cómo quieres que no llore? ¡Lonn, mira lo que está sucediendo! ¡La aflicción aparece en nuestras vidas de repente! ¡Como una nube gris!- Lagrimas caían por el rostro de la reina de origen gitano- ¡Mi hija! ¡Esta es nuestra responsabilidad! ¡No, de ella! ¡El reino es nuestra responsabilidad!
-¡Intente buscar otras opciones! ¡Pero no las halle! ¡Salvo la de la unión!
-¡Soy la reina de Valeska! ¿¡Cómo es que no supe de esto!? ¡Mi deber es protegerlos a todos! ¡Como lo prometí, el día que ascendimos al trono! ¿Dónde he tenido metida la cabeza todo este tiempo?
-¡Perdóname a mí, por no poder protegerlos como es debido! ¡Y, someter a una de nuestras hijas a las reglas a las que juramos que jamás los sometería! ¡He fallado como padre y esposo! ¡No puedo hacerlo como rey!- La mirada de ambos monarcas reflejaba la decepción y desesperanza que sentían.
-¿Le explicaste lo que está pasando?
-¡Casi todo! ¡Aun así, está odiándome! ¡Nunca antes Ariana me había dicho esas palabras!
-¡Pero entiéndela! ¿Por qué no le dijiste lo de Erick?- Su cara estaba inundada de lágrimas.
-¿Qué crees que haría nuestra hija o alguno de nuestros hijos si supieran lo de ese infeliz?
-¡Irían a buscarlo! ¡Y, tratarían de acabarlo en su propio territorio!- Dijo la mujer, sentándose en una silla del lugar- ¡Perecerían, enseguida!
-¡Exacto! ¡Perdóname, mi amor!
-¡No, perdóname tú a mí! ¡Si yo hubiera abierto estas cartas, o hubiera dejado que acabaras con él en aquella ocasión, quizás!…- Las lágrimas no paraban- ¡Tal vez tus padres tenían razón! ¡Y, no debiste haberme elegido!
-¡No digas eso! ¡Yo te amaba y rete a todos, para poder estar contigo! ¡Lo hice una vez y aunque tenga que enfrentar mil guerras o al mundo entero! ¡Tú me has demostrado desde el día en que nos conocimos que valió la pena elegirte! ¡Por sobre el reino, por sobre mis padres, sobre todo…! ¡Yo te jure que te protegería, y eso haré!- Acarició su mejilla- ¡Y si te amaba en ese entonces, créeme que ahora lo hago cada día más!
-¡Mi amor!- Ambos se abrazaron.
-¡Tú no te preocupes! ¡Te prometo, que absolutamente todo saldrá bien-¡ Beso sus labios.
-Pero nuestra hija ¿Cómo vamos a protegerla si ella no está aquí?
-Yo te juro que ella estará bien…
-¡Pero está sola! ¿Por qué no me fui contigo? ¡Estoy siendo una pésima madre! ¡Entiendo las circunstancias! ¡Pero…!- Volteó la mirada hacia el lado derecho.
-¡Yo no iba a proponerla, Bess! ¡Te juro que no, pero los otros reinos me propusieron a mí enseguida para zafarse ellos! ¡Y, el rey Doles acepto la propuesta de los reyes de otros reinos cuando dijeron que yo era la mejor opción, al mencionar que tenía 2 hijas de más o menos la edad del príncipe! ¡Inmediatamente, trate de negarme! ¡Te lo juro! ¡Pero amenazó con atacar Valeska, y considerarme su enemigo…! ¡O dejar que mi enemigo acabara con nosotros, sin hacer nada!
-¿¡PERO, PORQUE!?
-¡Sería darle la espalda a Isernia! ¡Y, otros reinos también nos negarían su ayuda al rechazar a un reino tan grande!
-¿¡Y, así dices que estará bien!? ¡Te ordenó, que en estos momentos prepares a los mejores soldados! ¡No me importa, como pero prepara a cada persona del reino de Valeska! ¡Mujeres, hombres y niños, todos debemos estar listos! ¡Y, haz que ese rey gordinflón, cumpla con su palabra! ¡Yo te aseguro que no voy a perder a mi hija, por ninguna guerra o amenaza!
-¡Ya lo está haciendo! ¡Valeska está protegida por nuestros hombres! ¡Y, ahora también los mejores de Isernia!
-¿Tan pronto?
-¡El rey es un hombre de palabra! ¡Descuida, luego de que Ari se case podrá venir a vernos o, nosotros a ella las veces que queramos!
-¡Yo quiero verla enseguida!
-¡No puedes ir! ¡Hasta que llegue el día de la boda!
-¡Pero para eso hacen falta semanas!- Dijo entre dientes y con ira -¡Nadie me dice cuando puedo ver a mi hija o no!- Se paró.
-Fue parte del trato.
-¡Yo no estaba cuando hicieron ese trato! ¡Iré yo sola, de ser necesario!
-¿Y qué tal, si Erick tiene gente espiándonos? ¿Quieres que te tenga en sus manos? ¿Qué harás sola?
-¡No me subestimes! ¡No se me olvida mi origen! ¡Y, tengo trucos bajo la manga!
-¡Lo siento mucho, Bess!- La tomó del brazo, la empujó dentro y cerró con seguro la puerta.
-¿¡Qué estás haciendo!?- Tomó el pomo de la puerta moviéndolo y quitándolo.
-¡No te dejaré salir del castillo! ¡Te mantendré encerrada mientras tanto sino te calmas!
-¡Ábreme! ¡O, yo misma te haré tragar la llave!
-¡Lo haré, cuando comprenda! ¡Estamos en buenas manos!
-¡A ese rey también le haré tragar sus palabras! ¿Por qué no eligió a una princesa de un reino más grande?- La puerta se movía.
-¡Nos eligió a nosotros! ¡Debemos agradecer que tenemos ciertos beneficios, ahora!- La puerta dejó de moverse- ¡Sabes que hice lo mejor! ¡Sé que estás preocupada, pero si quieres puedo volver a Isernia! ¡Y, quedarme al lado de nuestra hija!
-¡Tampoco es buena idea! ¡Es una suerte que no aprovecharan tu ausencia y no nos atacaran! ¡No puedes dejarnos! ¡Ni al reino!- Dijo resignada y con lamento en su voz
-¡Le di instrucciones a los soldados de ambos reinos! ¡Y, saben qué hacer!
-¡DEJAME SALIR!- La reina golpeaba la puerta- ¡TÚ NO ME ORDENAS QUE DEBO HACER!
-¡Ari va a estar bien! ¡Y, lo sabes!
-NO LO SÉ ¡CLARO QUE NO LO SÉ!- En su interior estaba su deber como reina, pensando en la seguridad de la gente del reino y de sus hijos. Pero no se hacía a la idea de que su hija estuviera sola.
-¿Qué hago, Bess? ¡Tú, dime! ¡Porque no sólo eres la madre de los herederos al trono! ¡Sino la madre reina de Valeska! ¡Y, reina de corazón…!
-¡NO ME VENGAS CON ESO AHORA!
-¡ES JUSTAMENTE LO QUE DICE EL REINO DE TI! NO ES REINA DE SANGRE, ¡NI SIQUIERA TIENE SANGRE AZUL! ¡PERO ELLA ES UNA REINA… REINA DE CORAZÓN!- En ese momento dejo de golpear la puerta y dio un gran suspiró-Todos te subestimaban por tu origen, pero les demostraste a todos que si eres una reina. Debemos demostrárselo al pueblo, también…
Los hijos de los monarcas escucharon detrás de la puerta, apenas habían escuchado un poco y sin embargo ya ellos estaban preocupados también…
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-¿Qué estarán haciendo mis hermanos? Seguro se deben estar divirtiendo- Dijo la princesa de cabello n***o y escuchó un toquido- ¿Quién es?
-Le traigo su almuerzo, Alteza- La voz era diferente- ¿Puedo pasar?- Se percató que no puso el seguro.
-¡Adelante!- Era una chica diferente, mayor que Mina y algo amargada- ¿Y, Mina?
-¡Buenas tardes, Alteza!- Hizo una reverencia con la charola en ambas manos- Mina se enfermó del estómago y está descansando en estos momentos. Yo la asistiré en lo que ella se repone.
-¿Tu nombre?
-Agatha.
-Acércate- Le pidió y le extendió la bandeja- Gracias, puedes retirarte.
-¿Se siente mejor, Alteza? Sabemos que ha padecido de migrañas.
-¡Ya casi me recupero! Gracias.
-Cualquier cosa, puede jalar la cuerda y vendré enseguida…
-Lo sé. Mina me lo explico… Retírate.
-Que tenga buen provecho, Compermiso- Cerró la puerta.
-Bien, ya es hora de enfrentar tu destino Ariana Ballester. Tú puedes hacerlo- Sonrió al pensar que Mina hizo lo que ella le indicó- Bueno al menos tendrá el día libre, y yo alguien en quien confiar- Dijo para sí misma y llevando unas papas cocidas, con algo de sal a su boca- ¿En serio podré ser la reina de este lugar? Un lugar que no conozco, gente que debe ser muy distinta a la gente de Valeska y convivir con alguien que no amo y no me ama ¡Va ser un verdadero infierno!- Pensó Llevó un pedazo de broccoli a su boca, rápidamente sus mejillas se inflamaron y escupió el broccoli. En serio odiaba esa planta verde, sólo cuando sintió el mal sabor fue capaz de regresar a la realidad y tomó todo el jugo que había en su vaso, para que se le pasara el mal sabor-
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-Mina ¿Cómo estás?
-Sólo me duele un poco el estómago. Pero, ya estaré mejor.
-¿Acaso no te descontaran de tu sueldo, estos días que estés enferma?- Le preguntó la cocinera, que le llevó comida a la cama.
-No pensé en eso- Dijo internamente, y casi le dieron ganas de llorar- Pero no puedo trabajar estando enferma- Sino, la princesa me delataría-
-¿Qué tienes?
-Es que, en serio me siento mal.
-¡Toma un poco de sopa! ¡Te hará sentir mejor!- La cocinera espero a que le diera un sorbo- Te hará sentir mucho mejor.
-Gracias- La verdad era que ella cocinaba muy bien, cualquier cosa simple en sus manos sabía delicioso.
-Debo volver a la cocina. Si necesitas algo, avísanos.
-Lo haré- Cuando la mujer salió, dio un suspiro- ¡No podré comprarme el vestido que quería este mes…! ¡Tal vez ya no esté en el aparador la próxima vez que vaya! ¡Y quiero comer un emparedado! ¡Pero si lo hago mi mentira no será creíble- Llevó otra cucharada de sopa- ¿Qué ira a pasar ahora? ¿Dora, donde estás?- Dijo para sí misma, viendo la cuchara y llevándola a su boca con esa preocupación en su corazón.
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La sirvienta de alta estatura que había estado con la princesa de Valeska, hizo a un lado la cortina que estaba en la entrada del cuarto del príncipe William. No se percató que él estaba despierto, apenas si podía moverse.
-¡Alteza! ¿Está despierto?- No recibió respuesta- Vine a ponerle el ungüento…- Él rápidamente se volteó y tomó con violencia su muñeca- Alteza…
-¡Maldita, rata miserable! ¡No te atrevas a ponerme una sola mano encima!- Le dijo con un profundo odio y haciendo crujir la muñeca de la mujer. No tenía ni idea de donde había sacado fuerzas- ¿¡Cómo te atreves tan siquiera a dirigirme la palabra luego de lo que hiciste!?
-No…No sé de qué habla…- Forcejeaba con él.
-¿¡ME CREES IDIOTA!? ¡SÉ QUE TÚ LES DIJISTE! ¿¡CON QUE DERECHO TE ATREVISTE!? RESPONDE- Tenía un profundo odio en sus ojos- ¡TÚ ME PROVOCASTE ESTO! ¿QUÉ NO TE ENSEÑARON A METER LAS NARICES DONDE NO TE LLAMAN?
-¡ALTEZA, POR FAVOR…- Forcejeaba con él.
-¡VIBORA, DESGRACIADA-¡
-WILLIAM- Entró la reina, y soltó a la sirvienta.
-Agatha ¿Estás bien?
-Me duele la muñeca- La reina tomó la muñeca viendo que estaba inflamada, a la sirvienta directamente a sus ojos negros y luego a su hijo- ¡Siento mucho esto! Dile al médico que te revise y tomate el resto de la semana libre.
-Sí, Majestad. Gracias por su consideración.
-¡MALDITA, EN CUANTO YO OCUPE EL TRONO, PODRÉ MANDARTE AL MISMISIMO INFIERNO!
-¡WILLIAM!- La reina lo sujetó y la mujer de estatura alta salió asustada.
-¡Te mereces eso!- Una voz masculina la hizo voltear- ¡Por ti paso todo esto! ¡Chismosa!
-¡Cállate! Yo sólo cumplía con mi labor.
-¡Tu trabajo es servir y hacer la limpieza del castillo! ¡No servir de informante al rey o a la reina! ¡El príncipe te odia y pagaras muy caro eso!- Le dijo el guardia viéndola de arriba hacia abajo- ¡El rey y la reina te favorecen! ¡Pero, el día en que él tome el trono y ejerza el poder que le corresponde sobre el reino ya está muy cerca, Agatha! ¡No te aferres a los favores del rey y la reina por ti! ¡ya que pronto se te acabaran!
La mujer salió corriendo y se quejó por el dolor en su muñeca.
En la habitación real, la reina ayudó a su hijo a quitarse la ropa y dejar varias partes de su piel expuesta- Ya no estás ebrio- Puso el ungüento en su espalda.
-¡No! ¡Pero quisiera estarlo! ¡Auuuccchhh!- El dolor le estaba calando.
-Siento mucho lo que hizo tu padre- Le dijo en su tono dulce.
-¡No necesito, que mi propia madre sienta pena por mí! ¡Es lo único que me faltaba!
-¡William!
-¡Que sientas pena de algo, que tú también provocaste!- Dejó salir un quejido de dolor.
-¡Querías irte!
-¡Debiste dejar que me fuera! ¡Al menos estaría feliz! ¡O, mejor me hubieran matado en ese instante!
-¡No digas eso1
-¡Hubiera sido mejor morir! ¡Que vivir todo este maldito infierno desde hace 4 meses!- Dijo con rabia e ira contenida.
-¡Sabes que yo no me opongo…! ¡Pero tu padre…!
-¡Ese hombre ya no es mi padre! ¡No le tengo el más mínimo respeto! ¡Y, en lo que a mí consta cualquier sentimiento de afecto que alguna vez le profese está muerto!
-¡Tú sabes que te ama!
-¿¡Amarme!? ¿¡Qué padre que ame a su hijo le provoca desdicha!? ¿¡Qué clase de padre le hace esto a su hijo!?- Apuntó su dedo hacía mismo.
-¿Sientes lo mismo, conmigo?- Siguió echándole el ungüento en las partes con moretones, incluso en algunas había un leve rastro de sangre- ¡Responde, William!- Siguió el silencio- ¡No te culpo! ¡Descansa, y evita moverte lo menos posible! ¡En unos días ya estarás bien!- Le dio un beso en la mejilla
-¡Ya nunca voy a estar bien!
-¡Descansa, hijo! ¡Te prometo que ya la puerta será arreglada próximamente!- Corrió las cortinas.
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Ariana acababa de terminar de almorzar, pero no podía dejar de pensar en el bienestar del príncipe. Casi ni pudo sentirle sabor a su comida pensando en lo que presencio, intento no darle tantas vueltas al asunto en su cabeza pero realmente no sabía lo que le esperaba en ese reino- ¿Acaso alguien sobrevive a lo que vi anoche?- Se dijo así misma…
El día de hoy ya no había llorado, se sorprendió que no habían lágrimas en su rostro. Sentía el pesar en su interior, y no quería que alguien la viera llorar, siendo testigo de su pesar- ¿Acaso ya no tengo motivos para llorar? Bueno… Supongo que pronto tendré que acostumbrarme y no hacerlo constantemente… ¡Pero aun así, no me acostumbro a la idea! ¡Ya días encerrada en esta habitación, que realmente aun no me acostumbró a ella! ¡Esta habitación no es mía! ¡Este no es mi castillo! ¡Este no es mi hogar! ¡Y ni siquiera sé qué clase de princesa quiere este reino…! ¡Ni siquiera es mi reino y preferiría ser su princesa!- Dijo con pesar, volviendo a su cama- No recuerdo haberme sentido así de triste en mucho tiempo ¿Antes de venir aquí cuando fue la última vez que llore?- Se preguntaba recostada en esa almohada- Nunca había extrañado tanto a mi familia, tal vez es porque casi siempre estamos juntos y rara vez nos hemos separado ¿En serio tengo que llevar sobre mis hombros a 2 reinos? ¿Por qué? Dios mío ¿Qué debo hacer? ¡Ayúdame y dame fuerzas!- Se aferró a la almohada- ¿Acaso mi padre me dijo la verdad? ¿No es sólo una mentira para que me case? ¿Por qué no cumples con la promesa que alguna vez nos hiciste, papá? Ni siquiera sé si voy a agradarle al príncipe, él a mí o incluso a esos reyes, cuando nos conozcamos mejor.… Sólo un par de días, más, de libertad y de soledad… Si en serio ya no voy a tenerlas, las quiero disfrutar y luego enfrentare este destino que me tocó- Miro su reflejo en el espejo- ¿Y si escapo? ¿En serio atacarían Valeska? Debo averiguar que está pasando ¿Y qué pasara con el príncipe?- Recordó lo que le dio su madre-¿Y si quiere hacer algo en la noche de bodas?- Tragó saliva y un temor la inundó- ¿Debo dejar que un extraño me toque, y me convierta en su amante sin amarlo? ¿Qué me haga suya?- Un nuevo temor la invadió- ¡Son tantas preguntas sin respuesta!- Sentía que un verdadero dolor de cabeza venía, al tener todos esos cuestionamientos en su cabeza se sentó jalando de la cuerda y en menos de lo que canta un gallo alguien tocó la puerta- Adelante-
-Buenas tardes, Princesa- Un nuevo rostro. Una joven de unos 28 años, delgada, pelo castaño y estatura promedio- ¿Llamó usted?
-Tráeme un té de manzanilla, por favor- No quiso ni preguntar quién era o porque no estaba la tal Agatha sirviéndole.
-Enseguida, princesa.
-Y por favor, llévate estos platos- La sirvienta se sorprendió que le pidió que 2 veces por favor, y se acercó a recoger la charola- ¡También te encargo algo para el dolor de cabeza! ahora creo que si lo necesito ¿Sabes de algo natural? ¿O algún medicamento a la mano que tengan?
-¿Se siente muy mal princesa?
-¡Sólo tráeme lo que te pedí!- Le dijo algo fastidiada y la mujer hizo una reverencia saliendo de la habitación- ¡Eso me pasa por pensar tanto!- Dijo entre dientes cuando la mujer salió. Y como si se tratara de un animal que corre rápido, la mujer regreso en un 2 por tres con una taza de té.
-¡Son unas hierbas que le ayudaran a calmar el dolor de cabeza! ¡Además tiene un buen sabor-¡ Debido a la amabilidad de esta mucama, se sintió mal por haberle hablado mal y le dio un sorbo- ¿Qué le parece?
-Sabe bien. Gracias
-¿Necesita algo más, Princesa?
-¡No! ¡Y disculpa si hace unos momentos fui pesada contigo!…- Eso sorprendió bastante a la mucama…
-Por favor, no se disculpe… Yo estoy para servirle…
-Gracias. Puedes retirarte- Ella hizo una reverencia y salió sorprendida.
-¿Esa muchacha es una princesa?- Dijo para sí la sirvienta.
-¿Y la princesa?- Preguntó la reina que estaba en el pasillo.
-Al parecer su dolor de cabeza fue fuerte y pidió algo natural.
-¿Se siente muy mal?- Preguntó algo alertada.
-No, Su Majestad. Compermiso- Se fue a hacer sus quehaceres.
-¡ARIANA! ¡ARIANA!- Tocó fuertemente la puerta- Soy la reina Ruth ¿Te sientes mal? Me dijeron que pediste algo que calmara tu dolor de cabeza
-¡Majestad! ¡No se preocupe! ¡Es sólo una ligera molestia!
-¿Segura que no quieres que llame al doctor?
-¡No! Es sólo algo pasajero, yo conozco este síntoma…
-¿Segura?- Abrió la puerta y entró- Disculpa que entre sin permiso, pero quiero saber cómo estas- Se acercó y ella volteó. La reina de rostro amable, tez pálida y ojos café tocó su frente- Nvo tienes fiebre.
-No se preocupe. Sólo son dolores que me dan- Por un momento le recordó a su madre- Quiero dormir un poco más.
-¡Oh! Lo siento. Si te sigues sintiendo mal, por favor avísanos.
-Gracias, Majestad- Se cubrió con la manta y escuchó la puerta cerrarse- Me recuerda a mamá- Dijo con un aire de nostalgia. Aun sentía como si hubieran pasado mil años desde que se fue.
Se paró poniéndole el seguro a la puerta, no quería ser molestada nuevamente y se acostó en su cama abrazando la almohada.
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El rey se asomó a la habitación de su hijo, este dormía plácidamente y una mueca de arrepentimiento vino a su rostro, luego de ver que si se había pasado de la raya con los golpes que le dio a su hijo… No pudo soportar seguir viendo lo mal herido que lo dejó y se fue rápido del lugar…
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Pasaron 3 días, Mina había dicho que se sentía muy mal y estuvo reposando esos 3 días, que tomó como un descanso.
Diferentes empleadas estuvieron llevándole el desayuno a Ariana, pero ella sólo se limitaba a recibir y pedir que se llevaran los platos cuando terminaba sus comidas del día.
En el salón del trono los reyes ocupaban sus sillas, escuchando los problemas de sus súbditos y dándoles soluciones. Era una larga fila y un deber que siempre cumplían. Finalmente paso la última persona y se quedaron en silencio unos minutos. A penas si habían cruzado palabra, desde que el rey Doles le propinara la paliza a su hijo y eso tenía muy disgustada a la reina con él.
-¿Cómo está William?- Le preguntó rompiendo el silencio que quedó luego de que se quedaran solos.
-Aún sigue adolorido y no puede ponerse de pie- Le dijo molesta- No has entrado a su cuarto desde hace 3 días.
-¿Me viste?- Su cara de molestia le respondió.
-¡Te sientes culpable!- Llevaban juntos muchos años, ella lo conocía mejor que nadie- ¡Deberías ir y pedirle perdón a tu hijo! ¡Tu comportamiento de ese día no fue el de un rey!
-Nos estaba faltando el respeto.
-¡Estaba ebrio!- Lo enfrentó con el ceño fruncido- ¡Y te molesta que todo lo que te dijo sea cierto!- Rara vez su esposa le había llevado la contra, o había mostrado verdadero enojo al punto de enfrentarlo.
-¡No quiero hablar de eso! ¡No otra vez!-Guardó silencio unos segundos -¿Y Ariana?- Quiso cambiar de tema abruptamente, y realmente enfocarse en lo que para él era realmente importante.
-Al parecer mejorando, eso es lo que han dicho las sirvientas en los últimos días.
-¡Es mejor así! ¡No quiero que vea a William en ese estado!
-¿Y si lo nota, que le diremos?
-Que tuvo un enfrentamiento y ese fue el resultado.
-¡Dios mío, Doles!
-¿Qué?
-¡Ahora, hasta dices mentiras para encubrir lo que hiciste!- Llevó sus manos a su rostro con una vergüenza.
-¿Acaso quieres que sepa, que fui yo?- Ella lo miró con verdadero enojo- ¿! Quieres que sepa lo que paso!?
-¡TODO MUNDO SABE LO QUE PASO! ¡HASTA EN OTROS REINOS SE LLEGÓ LA NOTICIA! ¡NO SERÍA EXTRAÑO QUE ELLA LO SEPA!
-¡Pues simplemente no mencionaremos lo que paso!
-¡Mira hasta dónde has llevado a nuestro hijo! ¡Y metes a esta muchacha…!
-Es una princesa… Eso es lo que importa.
-Una princesa a la que trajiste, porque amenazaste y sobornaste a su padre.
-¿Por qué me cuestionas tanto?
-Porque soy la reina y la madre del príncipe- Se paró del trono y se le puso enfrente- ¡Este compromiso, es la peor idea que has tenido! ¡Y los medios que usaste para conseguir una princesa!
-Con el tiempo aprenderán y nos darán nietos. Con sangre azul- Pareció hacerse el de oídos sordos
-¿! Eso es todo lo que te importa!?- Lo miro con total espanto
-¡Si! ¡William no es capaz de querer conseguir a alguien de su alcurnia, ya lo hice por él!
-¡No quiero compartir el mismo lecho que tú!- Se levantó de su silla- ¡Me quedaré cuidando a nuestro hijo!
-¡Haz lo que quieras!- Dijo sin interés- ¡Haz todo lo posible para que se recupere pronto! ¡La boda será dentro de 11 semanas!
La mujer salió muy enojada del lugar y se metió al cuarto de su hijo….
-…Mi amor ¿Cómo estás?-
-¡Aun me duele el cuerpo! ¡Pero en menor medida madre!
-Te echare el ungüento- Él simplemente se quedó quieto- Gracias, por preocuparte tanto por mí.
-Te amo, hijo. Es mi deber- Seguía untando eso en la espalda-
-¿Cuál es el pretexto que Doles quiere que le demos a la princesa? Ya debió pensar en algo- Conociendo ese lado de su padre, ya se imaginaba que maquino algo. Él estaba seguro de que la había visto enfrente de su habitación ¿O habría sido efecto del alcohol? Prefirió mejor no decir nada.
-¡Que tuviste un enfrentamiento y este es el resultado!
-Mmmm bien. Así ya sabré que decir, cuando el infierno comience ¡Auch!- Se quejó al sentir un poco de dolor…