POV NIKOLAY
Hace una semana le pedí a mi hermano Anton que viajara a Nueva York para reunirse con nuestro más grande y antiguo socio Luca pues queríamos ingresar una nueva droga a Norteamerica y sabia perfectamente que el la movería rápido.
Yo también había viajado a Nueva York para hacer otros negocios, pero en esta ocasión quería que Anton hiciera el negocio, el tambien tenia que manejar esto, aún que sabía el no quería esta vida, sinceramente yo tampoco, pero era nuestro legado y teníamos que hacernos cargo.
Como siempre me había hospedado en uno de los mejores hoteles de la ciudad y había pedido a mi mano derecha Carlo que contratara a unas prostitutas. Nunca fui hombre de una sola mujer, este negocio no era para esas cosas, yo solo disfrutaba de un buen sexo duro y una buena bebida. De drogas ninguna, mi padre siempre nos dijo que este negocio era para estar en los cinco sentidos y que el hombre que entraba en esos vicios no tenía cabida en este mundo. Ni siquiera en los negocios, nosotros siempre llevamos a hombres para que las probaran.
Así que como siempre me encontraba disfrutando de dos bellas mujeres, una era rubia y la otra morena, ambas notoriamente tenían cuerpos voluctuosos, claramente operados, ssi era como me gustaban, pero tampoco cogia con cualquier prostituta, tenían que ser de clase. Mientras la rubia me hacía sexo oral que por cierto era muy buena haciéndolo, la otra me besaba. Estaba disfrutando como siempre, cuando comenzaron a tocar la puerta fuertemente. Toda mi gente sabia que no me podían molestar en estos momentos más que fuera una emergencia de vida o muerte. Así rápido me separé de aquellas mujeres para ponerme una bata azul de seda con mis iniciales bordadas.
-¡¿Que pasa?!-abri la puerta y era Carlo el que tocaba con cara de angustia.
-Lo siento señor Nikolay pero al parecer atacaron a su hermano, un informante me marcó para decirme que un grupo de policías corruptos atacaron el lugar donde se llevaría a cabo la junta. Y al parecer nuestros hombres están muertos.
-¡¡Que!!- Estaba furioso. Pero como era posible eso. -Vamos rápido.- Me cambié lo más rápido posible. Mi hermano podría estar muerto.
Salimos en varias camionetas blindadas.
Al llegar al lugar pude ver que estaba acordonado por policías y había camionetas sacando a cuerpos en bolsas negras. Quería morirme, mi hermano tal vez era uno de ellos, todo esto era mi culpa.
-Quiero que vayas y busques a mi hermano. ¡Investiga todo!- Tome del cuello a uno de mis hombres el cual parecía estar asustado.
-Si señor enseguida-El fue para seguir mis ordenes. Yo no podía ir todos conocían mi cara, era uno de los hombres más buscados y si me paraba ahí pasarían cosas terribles.
Pasaron alrededor de unos minutos cuando regresó.
-Señor ya investigué y al parecer casi todos fallecieron incluyendo a Luca. Me dice la oficial a la cual tuve que pagar para sacar información que fue un encontronazo entre carteles por la pelea del lugar. Por suerte solo hubo un sobreviente y se trata de su hermano, pero lamentablemente se encuentra gravemente herido. Ya fue llevado a un hospital cercano.
-¡Entonces vamos!- Subimos a las camionetas de nuevo para ir a ese hospital donde estaba Anton. Como era posible que fuera un encontronazo entre carteles, mi hermano iba con Luca a hacer negocios no a eso. Algo andaba mal y lo iba a averiguar.
Llegamos aún hospital grande, al parecer uno de los mejores de Nueva York pero de nuevo había policías por todos lados vigilando la zona.
-¿Señor como haremos para sacar a su hermano?
-No se Carlo, pero tiene que ser rápido, el que hizo eso no tardará en terminar su trabajo.- Tendriamos que pensar muy bien que hacer así que mande a algunos hombres para que analizaran el lugar y así poder sacarlo de ahí.
Al parecer aún no estaba repleto de policías, así que era ahora o nunca. Tenia que sacar a mi hermano de ahí.
-Ire yo solo.-Le dije a mis hombres mientras cargaba mi arma.
-Es peligroso Nikolay. Iré contigo.
-Es una orden Carlo, iré yo solo, ustedes encárguense de estar listos. Aparte no tenemos que llamar mucho la atención.-Carlo puso cara de disgusto y sabia que no le parecía mi desicion pero temia que acatar mis ordenes.
Baje de la camioneta e ingrese al hospital por una puerta trasera. Tome una bata que se encontraba y me la puse. Tenia que pasar desapercibido. Pero algo me detuvo la belleza de una mujer con traje de médico, realmente era peculiar, quedé paralizado con ella, sentía algo por dentro, que para ser sincero no puedo explicar, ella era tan perfecta era peliroja, su piel era tan blanca, sus ojos grandes con pestañas largas. Aún que estaba desalineada y tenía grandes ojeras en la cara, no dejaba de ser bella. Me detuve por un momento cuando pude escuchar como hablaba con un hombre y una mujer que a simple vista parecían ser policías sobre una cirugía de un herido de bala, claramente sabía que hablaban sobre Anton.
Yo traté de pasar desapercibido para que no me vieran ellos. Sabia que tenia que seguir a esa mujer, ella sabría donde estaba Anton ya que posiblemente había sido su médico.
La seguí hasta un cuarto que al parecer era donde guardaba sus cosas. Entre sin que me pudiera ver y le apunté con mi arma sobre la espalda.
La tuve que obligar a que me dirigiera con mi hermano, sinceramente jamas se me había hecho tan difícil apuntarle ni hablarle mal a alguien, pero estaba algo andaba mal, yo sentía algo por ella que es inexplicable. Su voz tan dulce me había estremecer y tocar su piel era como tener miles de sensaciones en mi cuerpo. Jamás en mi vida sentí tal cosa con alguna mujer.
Al llegar al cuarto vi a mi hermano postrado en esa cama, me dolía verlo así me daba rabia conmigo mismo. Pudimos escuchar como entraba alguien y rápido me escondí en un pequeño baño, ella hablaban y fue muy corto lo que estuvo esa enfermera.
La bella mujer que al parecer no sabía su nombre tuvo la gran idea de sacar a mi hermano por la ventana y para ser sincero estaba tan nervioso por la presencia de ella que mi cabeza no pensaba.
Sacamos a mi hermano y ya nos esperaban mis hombres afuera para irnos.
La tuve que obligar a irse con nosotros, no podía quedarse aquí algo en mi sentía la necesidad de protegerla y sabía que si se quedaba ella correría peligro.
En todo el camino podía ver su cara en el retrovisor de angustia y miedo. Y me daba mucha tristeza verla así, no se, aún que ni siquiera sabía su nombre, no me gustaba verla así.
Antes de todo hablé con el piloto para que tuviera el jet listo, teníamos que salir pronto de aquí.
Al llegar a la pista ella se notaba aún más asustada.
Bajamos del auto y mis hombres me ayudaron para ingresar a mi hermano.
-¿Que quieres que haga con ella?-Pregunto Carlo.
-Tenemos que llevarla a Rusia con nosotros- Carlo me miró sorprendido.
-Nikolay no sabemos nada de ella...-Lo interrumpí molesto.
-Dije que va a ir con nosotros y es una orden.-Odiaba que me contradijeran, sabía que el tenia razón que tal si era una contraria o algo parecido, pero no podía dejarla aquí alguien la mataría para sacar información o tal vez la policía la encarcelaria por ayudarme con Anton.
-Ella no querrá subirse y tardaremos más.
-Entonces, inyectarle algo para dormirla.
Me dirigí a ella para hacerla entender pero dicho y hecho no quiso subir así que no me dejó de otra. La dormimos con un tranquilizante.
Al subir al avión el cual tenía un pequeño cuarto donde acostamos a Anton. Me dolía verlo así.
Mientras que a ella la pusieron en un asiento con su cinturón.
Carlo por su parte tomó otro de los asientos y yo de lado suyo.
El viaje duraría diez horas como mínimo.
Pensé que ella despertaría después de unas horas pero no fue así, ella parecía estar completamente dormida, yo no podía quitarle la mirada de encima, era tan perfecta.
-No se porque la trajiste Nikolay podría representar un peligro para nosotros. -Dijo Carlo mientras regresaba del cuarto donde se encontraba Anton después de administrarle unos medicamentos para calmar el dolor.
-Necesito que alguien me ayude con Anton, ella sabe que tiene y como ayudarlo, fue quien la operó.- Menti para justificar mi acción
-Sabes que podemos contratar a un mejor médico, no creo que fuera por eso.-El conocía perfectamente pero apesar de eso no podía explicar aún lo que pasaba. -Busque entre sus cosas y encontré toda su información, su nombre es Catalina Fuller, tiene 23 años y es originaria de Tennessee California. Al parecer tiene una familia la cual no ah dejado de enviarle mensajes. Y es médico interina en el hospital donde se encontraba Anton. Creo que se acaba de graduar. No tiene novio ni por lo que veo amigos- Algo en mi sintio alegría cuando Carlo dijo que no tenia novio ni pareja sentimental, sabia que estaba mal que buscara en sus cosas pero se tenia que hacer. Su trabajo era cuidar a mi hermano y a mi.
-Ok. quiere decir que no es un peligro entonces- Le dije mientras volteaba a verlo con una sonrisa y tomaba de mi vaso de coñac. El solo asintió.
Todo el camino hice lo mismo, mirarla dormir, disfrutar de su belleza e imaginar miles de cosas con ella.
Cuando porfin llegamos a Moscu nos esperaban mis hombres con varias camionetas para llevarnos a nuestra casa.
La casa donde vivíamos desde niños Anton y Nikolay, donde también por cierto vivía nuestra dulce madre. Mis hombres llevaron a cada uno a su recámara. Yo por mi parte estaba cansado del viaje así que entré a mi cuarto para darme una ducha, me despoje de toda mi ropa y entre en la regadera.
Mientras el agua recorría mi cuerpo no podía dejar de pensar en Catalina. Y de solo imaginarla mi pene comenzo a agrandarse, la imaginaba de todas maneras haciéndola mía. Así que para saciar mi deseo me comencé a auto satisfacer. Me excitaba el solo hecho de pensar en ella besándome o haciendo otras cosas. Esa mujer me tenía completamente loco.