Al fin, en mi cuarto, me siento en el suelo al lado de la caja polvorosa y Pet me mira dudoso. —¿Qué es eso? —Se sienta y echa una ojeada. —Cartas de Oscar, las encontré en la finca de Naranjito. Me regala su cara de desconcierto. «Sí, es jodido todo amigo». —Oscar, ¿el que se comió el tesoro de mi amiga? —sus ojos se ven perdidos y los movió—. ¿El fantasma? Y ¿Qué finca? —Me siento desconcertada y no tengo respuestas. Todo ha cambiado y nada era lo que creía. Pongo al día a Pet de todo lo que sucedió. Cada detalle y él no podía creerlo. Intenté leer las cartas sin llorar y me fue imposible. En esas cartas se encontraba mi adorado Os. En la caja había una foto de nosotros y lloré tanto al verla. ¿Todo hubiera sido distinto si estuviéramos juntos? No tengo idea, me asusta enfrentarme

