Indudablemente, solo el porvenir podía confirmar o no el pleno éxito de la operación, pero, teniendo la obligación de volver a la Tierra, los humanos no habían podido seguir el desarrollo de la historia de Tinno, que debía continuar sin ellos. Como estaba también en el proyecto, se prometían verificar la situación de Tinno en el futuro, después de hacer la ruta a casa. Ni la comandante ni sus compañeros eran conscientes de que, desde que acabaron su primera misión sobre Tinno, un ente desconocido capaz de superar el tiempo había leído sus mentes y seguido sus acciones. Ahora esa entidad se preparaba para conocer los próximos movimientos de los terrestres mientras estaba observando a la nave 22 salir de la órbita del planeta, lanzarse a una velocidad vecina a la de la luz a un millón de k

