—No las habrá, en el entorno que manejamos entiendo tu postura y lo que dices, pero estamos en mi oficina, por favor solo ábrete conmigo, te noto tensa, agobiada, inclusive diría que apagada.
Dejándome llevar por lo que decía relate lo ocurrido la noche anterior, dejando sentado que al parecer mi matrimonio ya no marchaba bien y yo solo lo estaba ignorando.
—Lamento lo que atraviesas, aunque no haya perdurado con ninguna el tiempo que ustedes tienen supongo que debe de ser caótico.
—No diría caótico, sino… —mi pausa se debía a esa mirada fija que tenía sobre mi vestidura, en especial sobre la falda que delineaba la zona inferior de mi cuerpo—. Hasta ahora lo noto o tu estas…
—¿Me juzgaras por admirar tu figura? ¿Acaso no te has admirado en el espejo?
Ante esa pregunta recordaba mi práctica habitual, esa que convertí en mi hábito de preferencia por el hecho de no mantener relaciones con frecuencia.
—Si me admiro en el espejo, solo que no entiendo porque lo dices.
—No planeo ser tu acosador personal, pero una mujer como tu es digna de admirar a cada momento, aunque más que mirar diría que…
Su cercanía me confundía, ¿en que momento había trascendido nuestra relación laboral a esta manera en la que daba a demostrar que le parecía interesante?
—Creo que debo ir por unos pendientes a… —aunque evitaba que algo sucediera su mano atrayéndome a él me impedía que me marchara.
—No huyas de mí, sabes perfectamente que no iras por nada, te conozco Abba, mucho más que Fabricio.
—¿Que sucede contigo? ¿Acaso pretendes que mantengamos…?—de forma repentina su boca se fue a la mía, todo fue tan rápido que no sabría como me encontraba en sus brazos en ese contacto que inexplicablemente correspondía.
Al poco tiempo reaccionaba, alejándome para salir de la oficina, no entendía como pude caer. ¿Cómo permitir que propiciara un momento como ese?
Encaminada a mi oficina decidí ir primero al sanitario, la confusión acaparaba mi mente, diría que no terminaba de procesar lo que había sucedido.
—¿Cómo deje que eso pasara? ¿Sería posible que…?—cuestionándome por esa situación que hasta hace poco había tenido, la presencia de Dona me hizo callar de repente.
—¡Vaya! tal parece que algo interesante te paso ¿o me equivoco? —inquiría mientras aseaba sus manos en el lavabo.
—No… solo es algo que sucedió anoche y hasta hace poco lo recordé.
—No te acostumbres a mentir o te convertirás en alguien como yo.
—¿Alguien como tú? ¿De qué hablas?
—Abba, insisto en que pertenezcas a lo que te comente ya que hace mucho tiempo viví una vida semejante a la tuya, un matrimonio de algunos años, estabilidad, pero, algo faltaba, en mi mundo perfecto una pieza clave estaba faltando.
Lo que decía era exactamente lo que estaba atravesando, justo esa pieza clave era la que faltaba, solo que no tenía idea de que podría ser. Poseo solvencia económica, estabilidad en mi matrimonio, mis planes han salido como los trace… ¿Que podría ser eso que no tenía y deseaba con fervor en mi vida?
—¿No tienes curiosidad en saber cuál era la pieza faltante? Porque si te interesa saberlo pude averiguarlo.
—¿De veras? ¿Realmente pudiste?
—Sí, y era más evidente de lo que pensaba. Se trataba de mi vida s****l, esa lujuria y atrevimiento que había quedado en el olvido. Realmente no estaba siendo complacida como quería.
No sabría que estaba sucediendo conmigo, pero de la misma manera que había sucedido con Excel, Dona también se aproximaba con una mirada que denotaba lascivia.
—Estoy segura que detrás de esa fachada de chica profesional se esconde una vulgar zorra, una que sería capaz de mantener relaciones con una mujer y un hombre al mismo tiempo.
Su comentario me parecía abrumador, por ello retrocedí y enfatice que estaba equivocada, si había una pieza faltante no estaba segura que podría ser de esa índole.
—Mantén tu distancia y evita esos comentarios, quizás tengamos cierto parecido en ese aspecto, pero no soy ese alguien que acabas de sugerir.
Para evitar acercamientos incómodos me dirigí a mi sitio de trabajo, debía enfocarme y con lo que estaba ocurriendo seria imposible. No sabría cómo, pero el día transcurrió con tal rapidez que inclusive había olvidado almorzar. El concentrarme en mis labores me había desconectado de la serie de hechos que habían ocurrido. Recordándolos nuevamente, Excel se presentaba en mi oficina con una serenidad envidiable.
—De acuerdo a lo que escuche de las empleadas, tal parece que irán a un bar, ¿o me equivoco?
—Esa fue la propuesta, pero no estoy interesada, prefiero que me asignes trabajo, asi…
—Nada de eso, tuviste suficiente por hoy, sería aceptable que salgas, en especial después de lo de anoche—en vista de que aún permanecía tomando asiento observaba como se aproximaba hacia mí, teniéndolo en frente se ubicaba con tal cercanía mientras se sujetaba del apoyo de la silla que no había manera de evitarlo—. No imagino lo excitante que sería escucharte gritar de placer, algo que quizás no haces a menudo, de lo contrario no estuvieses tensa diariamente.
—Estas equivocado… y esto debe parar, ¿olvidas que estoy casada?
—Aburridamente casada, sí, pero no planeo que termines tu compromiso, me considero un sujeto que comparte sus gustos, en especial si se trata de ti.
Lo que decía me desconcertaba, ¿desde cuándo tenía ese tipo de pensamientos sobre mí?
—Te dejare pensarlo y espero uno de estos días poder hacer realidad eso que mencione.
Con su partida una sensación que desconocía recorrió mi cuerpo, como si el solo hecho de pensar que las malas acciones pudieran corromperme conllevara a que se desencadenara una inquietud que se apreciaba agradable.
Seguido de eso y encaminada a tomar el elevador me topaba con Kelly y Dona, las cuales preguntaban si las acompañaría al bar como habían propuesto.
—No lo creo, iré a casa y…
—Trataras de enmendar lo que ya no tiene arreglo ¿cierto?—interrumpió Dona, admirándome de la misma manera como lo había hecho en el baño.
Ante ello desvié la mirada para fijarla en Kelly, la cual al parecer no entendía lo que hablábamos.
—¿Que ocurre, a que te refieres Dona?
—Olvídalo, debemos apresurarnos, quiero alcoholizarme y follar esta noche.
—Pues, yo desertare de esa idea esta noche, he pensado que prefiero buscar a mi chico ideal y…