Tal como habíamos quedado cumplió su palabra y en toda la cena se mantuvo en silencio. Al finalizar destacaba que además de esa composición también podía tocar tonadas de Chopin y Beethoven, las cuales si deseaba escuchar se ofrecía en tocarlas para mí, detalle que agradecí y tomaría en cuenta si fuese necesario. Aprovechando su compañía quise indagar sobre él, me parecía curioso y sorprendente todo lo que hace asi como los conocimientos que maneja para su corta edad. —Nací con un coeficiente de ciento sesenta y cinco, esa es la razón por la que soy tan listo en lo que me propongo, se me da prácticamente todo sin tener que practicar y estudiar mucho. —¡Vaya! eso es increíble ¿alguien de tu familia posee ese talento? —Con el mismo número de intelecto que el mio solo mi abuelo pater

