Nos quedamos ahí un rato más. En silencio. Solo dos mujeres, dos amigas, dos historias distintas cruzadas por el mismo miedo. El miedo a amar, a sufrir, a repetir errores. Pero también… el deseo profundo de no conformarnos. Y eso, a veces, es más fuerte que todo. +++++++++++++++++++++++++ Y no duramos mucho en empezar a beber. La botella de vino blanco que Lucie había traído ya estaba casi vacía, así que yo bajé otra de la cava. Las copas tintineaban, nuestras risas se mezclaban con la música suave que salía del altavoz portátil, y el calor del atardecer nos acariciaba la piel como una promesa peligrosa. Lucie y yo nos pusimos nuestros trajes de baño. Ella llevaba un bikini rosa pastel que contrastaba con su piel bronceada, mientras que yo, bueno… decidí ponerme ese bikini n***o de do

