+++++ Estaba a punto de lanzarme a su cuerpo. Su olor, su voz, su maldita seguridad... todo me estaba nublando el juicio. Pero no. Me alejé. —Buenas noches —le solté seca, con toda la fuerza que me quedaba. Me di media vuelta como si huyera del mismísimo demonio. Salí de esa suite como una loca, con los tacones clavándose en la tierra húmeda del jardín trasero. ¿Y sabes qué? Me importó una mierda si me estaba viendo desde la ventana. Parecía una adolescente de quince años que acaba de recibir su primer beso en la fiesta de fin de curso. Patética. —¡Mierda! —exclamé al llegar al umbral de la puerta principal. Esa maldita sensación en el estómago, el cosquilleo, las manos frías, el pecho acelerado. Es como si... como si fuera mi primera vez. ¿Qué carajo me está pasando? Subí las escaler

