CAPITULO 1| MATCHING

3356 Words
Las manos de Alaska se movían sin para sobre las teclas del ordenador, después de mirar el sin fin de correos de Emmy comprendió que este año no podría escaparse de las reuniones escolares de Byron Bay, había estado huyendo de ellas desde que se había mudado de allí, no le emocionaba en lo absoluto quedar un par de semanas en una caballa en la playa rodeada de parejas felices y casadas que se reunían para convivir, mucho menos cuando una de estas era Scott Taylor, su ex novio que ahora estaba feliz casada con su némesis, quien le hizo la vida imposible en  la preparatoria debido a sus cualidades físicas. No era que fuera fea, de hecho, no lo era, pero unas grandes gafas y su afán por ser la mejor de la clase no la ayudaron demasiado a no ser señalada como el patito feo, Gina Anderson, siempre fue una chica linda, de cabello rubio platino y ojos azul caros como el agua de la playa, curva lindas y con ese aspecto angelical que provocaba que todo se detuviera cuando ella asistía a alguno de los muchos eventos escolares y en uno de esos eventos le arrebatara a su novio de más de tres años. No culpaba a ella del todo, Scott nunca pareció demasiado complacido con ella, a pesar de ello se llevaban bien y se respetaban o eso pensaba Alaska, soltó un suspiro al recordar, había sido duro, muy duro, sintió una enorme vergüenza y decepción de un hombre al que ella idolatraba, Scott tenia un gran futuro como médico, esperaba que su amor durara tanto como fuera posible pero eso definitivamente no ocurrió, ahora, Scott era medico cirujano, uno de los mejores médicos en el Byron Central Hospital y tenia una linda casa en el centro de la ciudad, para hacer más lamentable la situación estaba casado, pero no con ella si no con aquella rubia de cabello teñido.   —Te lo he dicho Emmy, no tendré tiempo este año para viajar de Sídney a Byron—Murmuró sintiendo que su cabeza estaba a punto de explotar, tenía que regresar, hacía unos pocos días le habían entregado su documento de reubicación, era una gran abogada, pero por algunos motivos laborales ahora la necesitaban en Byron—No este año tal vez el siguiente. —¿Cuántos años han pasado Alaska? ¿Seis o siete? —Cuestionó su mejor amiga con un tono cansado desde el otro lado de la línea, sonaba abrumada—He hablado con tu padre, me ha dicho que regresaras antes del fin de mes por motivos de trabajo y ya he apartado tu cupo en Summer´s Day, todos quieren verte. ¿Todos querían verla? La verdad siempre fue alguien sociable y querida, ignorando la mala actitud de cierta pareja ahora apellidada Taylor, no odiaba a nadie, de hecho, ella también añoraba ver a sus compañeros mas cercanos de la preparatoria después de tantos años y ahora su madre le había hecho el trabajo fácil. —Tardare mas de lo acordado arreglando mi mudanza—Mentí—Es por ello que no podre llegar antes de la fecha. —No, esta dicho, tu madre ha dicho que estarías libre, deja de evitarlo. ¿Acaso el hijo de puta de Taylor va a comerte? —Alaska hizo una mueca cuando escucho aquello—Además, he apartado dos lugares puedes traer contigo a tu prometido. ¿Prometido? ¿Qué prometido? Entonces sus ojos se abrieron al recordar el sin fin de mentiras que había dicho durante todos estos años, incluso a su madre había tendido que decirle que tenía un novio pues de no ser así posiblemente sus amistades se enterarían pronto de que había mentido con respecto a eso. ¿Pero como no mentir? Si cada vez que hablaban siempre tocaban el tema amoroso, solían decir palabras como > o >, todos estos comentarios la hacían sentir desplayada, ya no era tan joven estaba cerca de los treinta sin ni un solo prospecto y los demás felizmente casados y con hijos tirando felicidad por los poros. No podría negarlo sintió envidia y por eso mintió. Las mentiras no duraban para siempre y estaba por descubrirlo ahora. —Él está ocupado. —Que pida licencia—Su solución no hizo mas que aumentar los nerviosa de la peli castaña—Sera a principios del mes entrante, lamentablemente los Taylor han confirmado su asistencia, Scott nunca se perdería este reencuentro, nunca falta así que si no quieres sentirte incomoda no debes venir sola ¿De acuerdo? —De acuerdo—Logró musitar para después concluir con la llamada, en cuanto el pitido característico le indico que su amiga no la escuchaba dejo caer fuertemente el teléfono sobre la mesa y después llevo sus manos a la cabeza. ¿Un novio para Summer´s Day? No, no podría conseguir a nadie con las cualidades que había inventado, a veces sonaba tan convincente que en ocasiones ella misma se lo creía. Los hombres no eran su fuerte, desde Scott no había conocido a nadie, se había encargado de si misma únicamente, iba a al gimnasio diariamente, gastaba tanto dinero como pudiera en ropa para verse bonita y aumentar su autoestima y gastaba duras sumas de dinero en todo lo que dijera belleza, todos esos cambios no le habían caído mal, ahora usaba lentes de contacto en vez de esas feas y redondas gafas, usaba ropa ceñida en vez de esas anchas camisas de futbol y era lo más femenino que podría verse en el buffet. Su belleza no lo había solucionado todo pues si bien ahora era mas bonita que antes, ahora no tenia tiempo de buscar una pareja, necesitaba mas dinero y necesitaba trabajar más. —¿Un novio falso para Bayrón Bay? —Preguntó Susan mientras levantaba sus cejas con cierta sorpresa, conocía perfectamente la situación de Alaska y todas sus inseguridades pasadas—¿No puedes escapar esta vez? ¿Cuántos años has faltado a la reunión escolar? —No puedo, he faltado desde antes de la universidad y siete años después de ella. Ahora mi madre me ha complicado las cosas, el trabajo ya no es un pretexto y Emmy ha apartado mi lugar en Summer´s Day. —Paradisiaco—Dijo con sarcasmo Susan mientras llevaba la taza de café a su boca—No hay nada mejor que estar en una cabaña en la costa, conviviendo con tu ex y su esposa mientras se toman una cerveza y además mientras tu estas mas sola que las playas durante el invierno. Alaska rodo los ojos. No necesitaba que le recordara lo duro que seria, solo necesitaba saber como podría escapar de esta situación, Susan era mejor que nadie, siempre conocía lugares y personas, era la personas más sociable que había visto y la que había propiciado su cambio desde que entro a trabajar, era una mujer de cuarenta, con un corte varonil en su cabello castaño pero jodidamente sexy, con largos tacones de suela roja resonando en el suelo de mármol, cuando la diva entraba no había nadie que pudiera mantener sus ojos fijos en los documentos legales, no con ella en el mismo lugar. —Matching—Murmuró, pero Alaska estaba lo suficientemente ocupada buscando galletas para acompañar su café y pasar el mal momento de hacia unos segundos que no la escucho correctamente, así que en cuanto se dio la vuelta le pidió que repitiera. —Matching, no es una app de citas como se que vas a pensar, allí puedes encontrar al hombre que necesitas por el tiempo adecuado, esta regulada y no hay que preocuparse por la seguridad, el amor es una mierda Lask, no pienses en eso, solo necesitas a un hombre para pasarle en la cara a Taylor y nada más, necesitas un hombre perfecto por tres meses. —¿Cómo demonios no es una app de citas si voy literalmente a buscar un hombre allí dentro? —Allí solo buscas cualidades, las anotas y prácticamente te empareja con alguien que busque lo mismo que tú, necesito pareja por tres meses te dan un hombre y asunto arreglado no más, no esas mierdas de ir a bares a buscar a alguien, puedo asegurarlo, esa mierda funciona. Mi amiga Kate consiguió temible macho alfa allí para presentárselo a sus padres, creían que era lesbiana, viajo desde Colorado para verla, es el top del momento, la app numero uno para conocer gente y cinco estrellas de satisfacción en la Play Store, puede tardar, es normal, se comprueba la veracidad de la información para hacer mas confiable la experiencia, después puede tardar unos días en encontrar a alguien entre los cientos de perfiles, pero funcionara. Te lo aseguro. El ceño de Alaska se frunció. —Lo pensare. Alaska era clara, detestaba el romance tanto como al chocolate y no es que tuviera algo contra los chocolates y las rosas en San Valentín si no que pensaba que aquello eran cosas banales que no afianzaban para nada el amor, los infieles regalaban chocolates y rosas, así que estar a los pies de un hombre que daba estos regalos no garantizaba mas que el chico sabía como tener contenta a una mujer, pero no a ella, no hay alguien diferente como ella. Su teléfono vibró sobre su mesita de noche aquel día mientras daba vueltas en la cama intentando dormir. En cuanto lo abrió descubrió que se trataba de un link, era de parte de Susan, en cuanto su dedo pico aquellas letras resaltadas en azul fue redirigida a la tienda, delante de sus ojos apareció la palabra Matching resaltada en unas lindas letras doradas, el símbolo infinito resaltaba entre ellos por su lindo diseño creado para parecer flechas entrelazadas, sonrió levemente al darse cuenta que no había corazones, ni flores, ni una pareja besándose, eso la conforto y al mirar sus estrellas de satisfacción comprendido que Susan no mentía. Cinco estrellas, trecientos millones de descargas. ¿Qué demonios? ¿Acaso todo el mundo usaba eso? Observo su peso e instintivamente su dedo dio descargar, nada podía salir mal, no tenia nada que perder, si lograba encontrar una solución saldría beneficiada y además podría mantener su mentira, al pasar los seis meses el elegido se marcharía y decidiría que inventar sobre la marcha. Mientras observaba como la barra se iba desplazando indicando la velocidad de la descarga una llamada entro, era su madre, siempre llamaba, cada noche para dedicarle unas palabras, preguntarle cómo estaba su día y además para desearle las buenas noches, así era Amanda Simmons una excelente madre siempre pendiente de su única hija. —¿Has senado? —Lo he hecho mamá—Respondió Alaska. —Emmy me ha dicho que vendrás antes de lo acordado. Además, dijo que aparto un lugar para ti, una cabaña en Summer´s Day, no sabes lo feliz que me hace que vuelvas a verlos, todos preguntan por ti y parecen demasiado emocionados con que regresas a Byron, han pasado tantos años que no recuerdan tu rostro. —Sera bueno volver—Jugó con el cordón de sus pants, no usaba ropa de seda, en casa era ella misma, nadie podría obligarla a dormir incómodamente, aquí nadie la veía, aquí podría ser la Alaska que se colocaba camisas de futbol americano y grandes pantalones con cordones para dormir, como lo hacía en casa. Su mama detecto en tono de emoción falso en el tono de su hija. —¿No quieres verlos? —No es eso mamá—Los quería ver, pero había una persona en la que no estaba especialmente dispuesta a mirar de nuevo. Tal vez era la herida que no había sanado pero que poco a poco comenzaba a cicatrizar, los primeros años fueron dolorosos, después de enterarse de la boda de Scott sintió que algo se quebró dentro, después de todo había sido al primer hombre que amo, no fueron pocos años—Solo…Ha sido un día duro. —Me he enterado de que traerás al chico a conocernos—Dijo Amanda con emoción—Tu padre esta emocionado, pensaba que tarde o temprano tendría que oírte escuchar decir que traerías a una chica a casa en vez un chico, ya estaba preparado, no parecía importarle mucho. —¡Mamá! —Sus mejillas se colorearon al escuchar aquello, no tenia que recordarle en cada oportunidad que era mayor y que ni una mosca se paraba sobre ella, ya era suficiente con que en su trabajo lo supieran, no había nadie de esa edad soltero y si había alguno ya estaba preparando la boda con una prometida o prometido a lado. ¿Acaso Sídney era Londres en pleno siglo dieciocho? ¿Acaso era considerada una solterona moderna? —En fin, ¿Cómo es? —Ya lo conocerán—> Pensó, era muy complicado poder decir que lo conseguiría—Tal vez en un mes, sabes que siempre esta ocupado y yo quiero que sea sorpresa—Su madre siempre le había dado su espacio, ni un nombre, ni un apellido, nada había preguntado y Alaska lo agradecía así no tendría que verse forzada a mentir una y otra vez. Aquella llamada termino con el típico y muy apreciado buenas noches, en cuanto ocurrió comprobó su descarga, estaba hecha. Sintiéndose envalentonada por las palabras de su madre no dudo en ingresar sus datos, cargar las jodidas fotografías y además tener que hacer los gestos frente a la cámara de su móvil para comprobar que sus rasgos concordaran con los de la fotografía. > Pensó, después de darse cuenta que realmente no era como aquellas apps en las que metías fotos falsas y terminabas siendo estafada por algún anciano del otro lado de la línea, posiblemente había ancianos, pero estos no se hacían pasar por algún veinteañero, no tenia nada contra ellos, eran gente mayor que deseaba amor y algo más, compañía, posiblemente. A la mañana siguiente comprobó que su status se había comprobado. La palabra emparejar apareció iluminada y encerrada por aquel incono infinito que parpadeaba y parecía ser recorrido por algún por algún brillo de lado a lado, presionó el botón en la pantalla táctil apartando los documentos de su escritorio. ¿Qué es lo que busca? La pregunta la sorprendió, sabia que era lo que necesitaba sin dudas, había varias opciones y se sorprendió al encontrar una opción titulada “Cita temporal” Por suerte no decía, novio falso, de ser así se hubiera echado a llorar sintiéndose miserable.   Redacte con lujo de detalles las cualidades que debe tener para usted la pareja perfecta. ¿La pareja perfecta? ¿Acaso eso existía? Alaska no pudo evitar bufar ante la instrucción, pero sus dedos rápidamente se movieron sobre el teclado, colocando cada uno de los atributos que necesitaba para poder impresionar a sus padres y además cerrarle la boca a Gina, necesitaba algo mucho mejor que un médico, pero solo pudo colocar un trabajo resaltado. Cuando termino presiono la fecha siguiente, se sorprendió de haber escrito más de mil palabras. ¿Que esta dispuesta a dar a cambio? —¿Pero qué demonios? —La mueca de amargura en su rostro no se hizo esperar—No todo puede ser color de rosas ¿Verdad? —Pero en cuanto bajo se tragó sus palabras, no había una palabra que te hiciera pensar sexo o prostitución, en cambio había una lista aceptable, dinero, compañía, cita temporal bilateral…Se sintió complacida por la segunda, podía ser su cita si el también lo necesitaba, agradecía que cada uno de los puntos fuera explicado. En cuanto le dio finalizar un leve sonido inundo la estancia, era una nota melódica y su pantalla se coloco en blanco. Unas palabras comenzaron a aparecer haciéndola centrar sus ojos en ellas: Comenzaremos a buscar a un individuo adecuado sus posibilidades en nuestra lista, tan pronto como encontremos lo que busca se lo notificaremos. Gracias por confiar en Matching, por mas parejas felices y completas y menos desamores. —Que apropiado—Murmuró sonriendo, para después cerrar la aplicación. No era buena socializando, para nada, si había salido con sus compañeros tres veces en estos años era mucho, con la que si solía pasar mucho tiempo era con Susan, era agradable platicar con ella. —Alaska—La llamó desde la puerta de su oficina sosteniendo una pila de carpetas de piel, en un buffet renombrado como ese no podría haber carpetas de papel, en cuanto los ojos azules de la Lask se colocaron sobre ella la mujer mayor sonrió—Ya esta listo tu cambio a Byron, será un buffet pequeño porque aún está en construcción la nueva sede, pero ya sabes, han aumentado los divorcios en tu ciudad natal, alguien necesita ganar dinero por la mala suerte en el amor de otros, quien mejor que nosotras. Alaska río ante la mala broma, pero era cierto, su especialidad eran los divorcios, asuntos legales de familia, posiblemente eso había propiciado su mala fe en el amor, no creía en eso después de ver a tantas parejas casadas terminar su amor en malos términos, a penas pudiendo verse las caras uno a otro y además peleando bienes y pensión alimenticia. Las semanas corrieron más rápido de lo esperado, antes de darse cuenta estaba preparando las maletas. Su fe decaía cada día cuando al mirar las notificaciones descubría que no había nada, incluso la aplicación negaba a abrir, maldijo entre dientes mientras se dejaba caer sobre su sofá mirando las cajas con sus pertenencias que mandaría con la mudanza en unos pocos días. —Les diré que tuvo un accidente de auto—Murmuró con sorna—¡No! Nadie creería eso y sería demasiado cruel. ¿Qué descubrí que tenia otra chica? Demasiado vergonzoso… ¿Qué no le dieron la licencia? Eso es lo mas viable—Enumeraba cada uno de los pretextos más creíbles sintiéndose derrotada, entonces justo cuando se disponía a seguir empacando su móvil hizo exactamente el mismo sonido que cuando se mandó su solicitud, rápidamente corrió a tomar su móvil y al abrirlo nuevamente la pantalla coloco el símbolo de Matching. Colocó su huella digital y la pantalla comenzó a llenarse de letras como si se tratara de un CV (Hoja de vida o Curriculum Vitae) Rebuscó entre sus cosas aquellas gafas feas y redondas que había guardado y que usaba en casa al no tener los de contacto puestos y comenzó a leer: Matching a encontrado para usted una pareja, con un noventa y ocho por ciento de coincidencia en las cualidades que busca en la pareja perfecta y además interesado en una cita temporal definida por tres meses. Información relevante:   NOMBRE: Reece Hugues. EDAD: 33 años. SECTOR LABORAL: Aeronáutico. Todo lo que decía sobre el era alucinante de alguna manera, parecía ser un hombre centrado con una cualidad particular, era americano, pero se dispondría a viajar en cualquier momento si Alaska se lo pedía porque eran los términos, en cuanto leyó todo aparecieron unas letras, solicitaban su permiso para proceder a emparejarla si le parecían adecuadas las cualidades del hombre, sin pensarlo mucho y mirando la fecha presiono aceptar. Observó toda la cinemática que colocaban bajo su atenta mirada, hasta que dio un respingo del susto cuando apareció aquella característica pantalla de cuando hablas por teléfono, lo coloco en alta voz cuando los números indicaron que estaban en línea desde hacía dos segundos. —¿Hola? —Habló una voz desde el otro lado—¿Alaska Simmons? Alaska parpadeo escuchando el acento americano de la varonil voz que le cuestionaba su nombre. En cuanto regreso a realidad de la sorpresa pudo tomarlo y decir un leve si con un poco de vergüenza. —Soy Reece Hugues, pero puedes llamarme solo Reece—Sonrió al notar el tono agradable con el que el desconocido hablaba. Rápidamente ella también se presentó, no sabía cómo era aquel hombre, pero si que su voz era atrayente y varonil. —Alaska, Alaska Simmons, pero puedes decirme Lask.
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