III| SCOTT TAYLOR

1212 Words
Cuando llegaron a la caja Reece se apresuró a la caja, Alaska se le quedo mirando y guardo esa imagen en su cabeza como si se tratara de una fotografía, su primera vez de compras con un hombre que no era su padre. —Serán ciento veinte dólares señor—Informó la mujer.   Le observó sacar su cartera del bolsillo trasero, una tarjeta color plata brillo mientras era tendida en dirección a la cajera, Platinum American Express resaltaba en letras brillante y entonces la chica se preguntó cuánto ganaba al mes para poder mantener esa tarjeta de crédito. Se sorprendió la notar que su segundo apellido era Harper. En menos de cinco minutos Alaska caminaba detrás observando al hombre llevar las bolsas, agradeció que le ayudaran a subir el regalo de su padre a la cajuela. —¿Crees que soy un grandioso yerno? —Preguntó mientras abrochaba el cinturón de seguridad. —Pienso que mis padres están encantados contigo. —Lo sé, soy el prototipo del novio perfecto—Ella sonrió y ambos se dirigieron a una tienda cercana donde recordaba su madre solía comprar los vestidos que más le encantaban, aquel día Alaska descubrió que Reece era un hombre poco común, tenia buen gusto y no tenia reparos en ayudarla a escoger algunas prendas durante la búsqueda de una prenda que agradara a su madre. Era atento, paciente y además conversador. Mientras lo miraba preguntar algunas cosas a las dependientas ella sonrió y como tenía el teléfono en su mano observo aquella aplicación que la había llevado a él. Iba a regalarle cinco estrellas en cuanto tuviera la oportunidad. Un bello vestido con estampados de flores fue colocado en una hermosa bolsa, justo cuando Reece estaba por pagar todo lo extra que Alaska había colocado ella intento adelantarse. —¡Oye! Pagare, pagare—Insistió haciendo reír a la cajera cuando el hombre negó con la cabeza. —Es poco caballeroso que un hombre no pague la ropa de su novia. ¿No lo cree? —Preguntó esta vez a la dependienta quien le dio su apoyo—Prometo que tú pagas la próxima vez cariño. Solo no te enfades conmigo. Cariño. Debía acostumbrarse a ello rápido porque iba a usarlo seguido en Summer´s Day, allí aquella farsa debía montarse doble, con mucha mas seguridad y con una actuación merecedora de un Oscar, fue por ello que no se opuso al actuar del hombre, era bueno que actuar así para poder acostumbrarse a lo que fuera, iban a convivir lo mejor era adaptarse pronto. —¡Han vuelto! —Gritó su madre al escuchar la puerta—¡Rick los muchachos han vuelto! Rick al mirar su lindo nuevo asador no pudo estar mas complacido, analizo cada detalle, su hija de conocía, aunque no podía negar que Reece había dado su opinión al respecto y juntos habían escogido aquello, el americano tenia una gran habilidad para interpretar a las personas e identifico aquella característica hogareña y hombre libre que tenia el patriarca de los Simmons. —Es perfecto—Alabó su padre para después agradecer el regalo, era la primera vez que recibía un regalo de parte de algún novio de su hija, el hombre era atento y él no podía estar mas contento con el—Debemos estrenarlo, iremos a pescar tu y yo, iremos a Byron Shire, nos iremos un fin de semana, es bueno respirar aire fresco. —¡Es una grandiosa idea! —Apoyó su esposa quien también había recibido su vestido—¿Alguna vez has acampado? El americano llevo sus manos a la nuca un poco apenado. —No, desde los Boys Scout—El señor Simmons negó con la cabeza, estaba feliz de que su primera experiencia al aire libre fuera con ellos, así guardarían buenos momentos juntos de llegar algún día a formalizar aquella relación hasta el matrimonio, momentos yerno-suegro que el padre de Alaska había esperado mucho tiempo. Al no tener hijos varones Rick había estado esperanzado a que su hija encontrara un buen hombre que pudiera querer como a su hijo para nunca mas volver a pescar solo y ahora al mirar a Reece deseaba con todo su anhelo que por fin ese momento hubiera llegado. —Byron Shire es hermoso—Contó el hombre—Inmensa playa, una leve zona boscosa detrás, con una fogata para opacar el frio y una buena nevera de cervezas es el cielo, es lo único que puedo decir. No hay palabras tienes que verlo, prometo que te enamoraras. Alaska no pudo evitar sentirse un poco mal, no porque no deseara que Reece pasara tiempo con su padre si no porque en el fondo sabia que se estaba creyendo una farsa que tarde o temprano deberían terminar, solo llevaba un día, pero el extranjero era un gran tipo. —Entonces iremos—Concluyó aceptando la invitación—Estaré dos meses sin volar, me dispuse este tiempo para estar aquí con ustedes, es la primera vez que Alaska me pide visitar a su familia y yo espero poder conocerlos, deseo aprovechar el momento, a veces mi trabajo me recluye demasiado. —Claro, claro—Apoyó—Si tienes este periodo debemos aprovecharlo al máximo, en unas semanas serán absorbidos por esa gente, son mayores, pero tienen el alma juvenil, por eso aun van a Summer´s Day. Primero pasen tiempo con este pobre viejo. —Papá no estas viejo. Rick llevo las manos a su cabello. —Claro que lo estoy—Señalo escandalizado sus canas—Mira, mi cabello es blanco, tendré que ponerme tinte si no pronto pareceré el viejo y acabado Bob Robinson. Todos rieron, especialmente Lask quien conocía al anciano Bob, tenia casi noventa años, su padre no era tan viejo como el, se conservaba joven, aunque según Rick algo viejo para no tener nietos. Justo cuando conversaban las fechas posibles para poder pasar ese fin de semana juntos lejos de casa el timbre de la puerta sonó, su madre rápidamente salió a atender y se encontró con el lindo rostro de Emmy Watts, a su lado Aston, Kristen y Elsa, amigas de la preparatoria que venían a dar la bienvenida a la recién llegada. Al escuchar la voz del cuarteto del mal como solía llamarlas su rostro palideció y después miro a su padre suplicante que salvara a Reece de lo que se avecinaba. —¡Lask! —Gritaron para después de mirarla en la sala lanzarse a abrazarla con ímpetu, habían olvidado su rostro pues solían hablar por llamada solamente y además las pocas veces que tenían video chat todas concordaban con que su físico no coincida con lo que demostraban las cámaras—Mira, pero que bonita te has puesto. Mientras ellas estaban ocupadas en eso, Rick tomo a Reece del brazo y lo saco de allí. —Esas mujeres están locas—Dijo asustado—Pensé que casarse las cambiaria, pero son como adolescentes dentro del cuerpo de señoras, si te quedabas allí ibas a ser entrevistado, estoy seguro de que tienes suficiente por ahora. Vamos, te presentare al viejo Bob, deveras decirme si mis canas se asemejan a las suyas. Y ambos hombres caminaron hacia el puerto a conocer al anciano Bob Robinson.        
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