Crecer no era como todos pensamos, eso era algo claro. Alaska no vio futuro en aquella conversación, era bueno que las asperezas se limaran, pero no quería que la gente malinterpretara aquella platica, Scott era un hombre casado y si debían convivir era estando rodeados de amigos y conocidos, una reunión grupal, no personal. —Tengo que regresar, la vista es muy buena, síguela disfrutando. Cuando se disponía a darse la vuelta sintió una mano rodear su muñeca. El tacto le quemó y la transportó al pasado, el pasado donde el sujetaba su mano y enredaba sus dedos con los suyos en un gesto muy íntimo y que, a ella, durante sus mejores meses de relación le encantó. Aquel gestó le recordó que no todo lo que rodeaba a Scott era malo, de hecho, él le había enseñado lo que era el amor por primera v

