Los pies del hombre se movían con furia mientras prácticamente arrastraba a su esposa hasta la cabaña. Scott estaba más que molesto, no comprendía la actitud que Gina estaba tomando, los años anteriores había sido un poco tediosa pero no a este punto. Gina tenía amistades en USA y cuando escuchó que Reece provenía de allí y de la ciudad justa donde residían sus conocidos no dudo en hacerlos investigar un poco. —Regresaremos a Byron. —¿Qué? —No pienso quedarme aquí más tiempo—masculló con enfado mirándola con severidad—, acabas de avergonzarme Gina. Que más de donde viene Hughes ¿Acaso él nos investigó? Estas comportándote de una manera muy infantil y créeme que mi paciencia tiene un jodido límite. —Estoy en mi derecho. —¿Qué derecho? —cuestionó—, creo que has enloquecido. Guarda todo,

