El tiempo paso, dos años en los cuales Alma lo llamaba papá y corría a su brazos, dos años donde cada noche iba a la habitación de Macarena para verla dormir y soñar que se acostaba a su lado, dos años donde Macarena no dejo que su corazón arruinara su amistad. Diego había cumplido 14 años, Hades trataba de tener al joven bajo su aguda vista, pero no podía estar al pendiente de cada paso del moreno, no porque no quisiera, sino que estaba comenzando a comprender las consecuencias de ser uno de los mejores asesinos, eran dos años en los que el ángel de la muerte no habría sus alas, y el bajo mundo comenzaba a preguntarse ¿Dónde estaba? Eso no era bueno, no cuando quería mantener un perfil bajo, ser un hombre común y porque no, ordinario. — ¡Mi hermano jamás haría eso! ¡largo de aquí o llam

