El mes pasado al martes que sucedió, exactamente un mes, había sido la selección de rey y reina del instituto. Era algo sabido porque también esa semana no solíamos tener tantas clases, más bien, eran recortadas por el festejo estudiantil. Eso es algo que al menos nunca pude quejarme del instituto al que iba. Es decir, sí que nos hacían pasar de la mierda a mis compañeros y a mí, así como también nos marginaban y nos discriminaban de maneras que ni siquiera deberían de ser posibles en una institución, pero la semana estudiantil daba inicio al segundo semestre, y era algo así como un recreo para todos después de los exámenes. Se organizaban dinámicas escolares bastante aburridas como ferias, ventas de comida y también algún que otro juego de turno que se le ocurriera a los imbéciles de años mayores.
Pero había algo que resaltaba entre todas aquellas sandeces, y era algo que toda persona con un nivel medio de popularidad y algún tipo de delirio aspiracional de estar en la cúspide de reconocimiento a su belleza al menos, buscaba anotarse y eran las elecciones de rey y reina del instituto.
El proceso para el reinado y el reconocimiento popular de toda la manada era bastante sencillo, cada clase elegía sus representantes y éstos iban a desfilar frente a todo el instituto como pavos reales hasta que el jurado, que estaba integrado por la mitad de alumnado y mitad de directivos, deliberaba tu idoneidad para representarlos.
No está de más decir que nuestro grupo pasaba de aquello, ni siquiera aportábamos algo a la semana en sí. Nos dirigíamos viendo los puestos de comida, y alguno que otro de ciencia por Ezekiel, y luego cuando nadie se diera cuenta, nos arreglábamos para salirnos e irnos del instituto.
Y había llegado el mes más esperado por todo el año escolar, la semana estudiantil. Como era costumbre, debía elegirse al rey y reina de la clase. Nosotros, a modo de ignorar el tema, nos votábamos entre nosotros, o votábamos en blanco, lo que era mi caso. Pero aquella vez no nos imaginamos que el resto, se planeaba una broma brutal, y digo ''brutal'' con los dedos haciendo comillas de ironía. Nunca tuve especial conexión con aquellos quienes buscasen hacerle sentir feo a alguien más solamente porque los odian. Lo supe en cuanto comencé a acumular votos y habían pasado el límite de los chicos de mi grupo, y también, pude ver fácilmente las intenciones del resto cuando quien encabezaba conmigo era Elijah. No vayan a ser ilusos de creerse que realmente nos consideraban idóneos para representarlos. Buscaban reírse de nosotros. Era una burla secreta no tan secreta, porque no lo disimulaban siquiera con sus risitas de fondo a modo de decirnos que éramos unos lastres.
Opté entonces por pasar de esto que era una evidente provocación hacía mí, y que por daño colateral tomó a Elijah por ser quien, según a sus ojos, era el más cercano a mí. Conclusiones tontas, de gente tonta.
Podía ver el regocijo ahogado en la cara de Meryl cuando contaba los votos y me decía ''Loraine, eres la más linda''. Y sí, efectivamente lo era, la diferencia es que no necesitaba que ellos me mirasen o me votasen. Sabía que jamás reconocerían que era quien más éxito afectivo tenía porque ellos me odiaban, pero me confortaba el solo hecho de saber que el instituto duraba solo una jornada, y saliendo de allí, me buscaban en autos plegables modelos que el grupo de Agatha e Isadora no podrían acceder ni aunque quisieran. Claro que este tipo de cosas no se sabían, porque las cosas buenas nunca salen a la luz.
Nada que te favorece lo reconocerán tus enemigos. Y tampoco nada sucede cuando debe suceder. Es un poco extraño cómo funciona el mundo, es como si nos diera la oportunidad de elegir si ser unos petulantes con las oportunidades, o actuar discretamente. Lo segundo lo hacía yo, pero no crean que era por buscar no ser petulante, sino porque alguna vez alguien dijo que las cosas silenciosamente saben mejor, y siempre lo tuve en mente. El poder de un montón de miradas puede inclusive trabarte hasta los sueños.
Finalmente, habíamos sido coronados como reyes de la burla con Elijah. Él se rió, y entonces le dije que pasara de ellos, porque eran más que claras sus intenciones. Elijah les dijo entonces ''Deberían hacerme caso, yo soy su rey'' a modo de burla. Ellos no rieron, nosotros sí. Ellos creían que ganaron, pero solo perdieron sus vidas. Aunque eso es un poco jugar sucio. ¿Verdad?
— ¿Y porque creías que eras superior a ellos? —preguntaba el psiquiatra cuando le contaba de esto.
—Porque eran predecibles. Buscaban hacernos sentir mal, estaban obsesionados.
— ¿Hablaron con Elijah al respecto luego de eso? —inquirió.
—Lo hablamos con Ezekiel, y se lo dije supongo también a Elijah, pero no profundizamos el tema. Parecía no importarle.
—Evidentemente lo hizo. ¿No fue acaso un mes antes del tiroteo?
Negué rotundamente con la cabeza.
—Sí, lo fue. Pero aquello fue más un ataque hacía mí. Normalmente a las mujeres es a quienes se les busca hacer sentir mal en este tipo de cosas por la misma creencia de que este tipo de concursos son dirigidos hacía ellas.
— ¿Y no crees que Elijah hizo lo que hizo luego de cansarse de que te molestaran?
—Elijah tenía otros problemas. No fue casualidad que eligieran justo a Elijah solo por sentarse conmigo. Solían emparejarnos.
— ¿Quiénes solían emparejarlos? ¿Sabes porque lo hacían?
—Porque me creían fea, doc. Y a él también. En ocasiones, Catriel le hablaba a Elijah apropósito, y luego le decía en el mismo acto a Sebastian cosas como '' ¿Tú le entiendes cuando habla?'' y se reían.
—Quieres decir que a Elijah también le hacían bullying...
—A todo el grupo nos hacían bullying. Porque eran mis amigos, porque no los elegían a ellos. Por eso es que Elijah también era molestado. Catriel y Sebastian molestaban más a Elijah y a Ezekiel. Mientras que a mí, me molestaban las chicas. Era como si se dividiesen.
— ¿Y a ti que te hacían, además de lo que ya me has contado?
—Molestaban a Mattew por haber estado conmigo. Pero él pasaba de ellos.
— ¿Cuándo supo Elijah que comenzaste con Mattew? —instó.
Ésta era la pregunta clave. La pregunta que me carcomía.
—Cuando comenzó. Él estaba presente —respondí mirando a lo bajo.
No voy a mentir en el algún momento pensé que esto pudo haber sido razón por la que Elijah mató también a Mattew. Mattew era el que más se iba de un grupo al otro aunque dijera ser del nuestro. La presencia de Mattew se acrecentó en el grupo solo cuando comenzamos a estar juntos. Y pensé que podría haber sido un tipo de resentimiento por el tema, pero entonces, debió haber disparado a la protagonista, es decir, a mí.
— ¿Te dijo algo respecto al tema alguna vez? —insistió.
Llevé los ojos hacía un lado intentando recordar algo. Pero solo hubieron comentarios sueltos que supongo que no tenían importancia, y además, eran desde mucho antes del tiroteo.
—No dijo nada —arremetí —.Pero no creo que lo aprobase.
— ¿Y por qué piensas eso, Loraine?
Torcí la boca haciendo una mueca sesgada.
—Porque creo que tuvimos una charla sobre Mattew.
En mis mensajes era habitual que me encontrase hablando con Ezekiel más que con el resto, seguidamente Mattew porque andábamos, y por último con Elijah, pero con él era con quien hablaba más en persona. Por texto, escribía bastante mal y no entendía un comino lo que decía, solía dispersarse demasiado. O sucedía quizás que yo lo ignoraba demasiado.
—No he traído el teléfono. Pero supongo que era algo como que no se esperaba lo de Mattew porque yo merecía algo mejor. Entendí en aquél entonces que se trataba de una cuestión de celos, porque sabía que Elijah gustaba de mí.
—Vale, Loraine, terminaremos la sesión por ahora. Es muy importante que releamos juntos los mensajes que intercambiaron con Elijah antes de lo sucedido. Intenta ser responsable y no leerlos tú sola.
El psiquiatra se despidió de mí y mientras iba en el auto acompañada de mi madre, quien conducía y me preguntaba que tal me sentía después de la sesión, intentaba recordar con todas mis fuerzas algo que era clave, la última conversación virtual que tuvimos. Nuevamente, se me vienen a la mente los tiros, y su rostro viéndome, indescifrable. De tan solo haber podido interpretarlo todo, o imaginado, quizás su rostro no hubiera sido un enigma. Quizás el hecho de que me apunte tampoco, o de que lo haga pero no me dispare. Quizás entendería porque mató a todos nuestros amigos. Pero mientras más lo pienso, creo que la respuesta siempre estuvo ahí. Eran mis amigos, no suyos.