Ezekiel

1020 Words
Cuando pasas tanto tiempo drogada, pierdes la noción del tiempo. Eso no es ninguna novedad. El problema radica en cuando no puedes mantenerte consciente del tiempo porque prefieres estar drogada antes que enfrentarte a la realidad. Y así básicamente eran mis días. Se acercaba la fecha en la que debería contar por última vez lo que sucedió ése día. Sin embargo no estaba preparada. Bueno, probablemente eso era normal en vistas a que era un hecho traumático. Pero mis padres abrieron la puerta de mi cuarto con una caja a rayas rosa suponiendo que sea lo que se encontrase ahí dentro me traería felicidad. —Angus pudo retirar esto de la estación —comentó alegremente mi madre mientras abre la caja y me muestra mi teléfono móvil y mi portátil. —¿Entonces ya confirmaron que no encontraron nada? Mi padre asiente con la cabeza y agrega; —No hay ninguna prueba que te deje como sospechosa, ni tampoco nada que evidencie que supieras de lo que sucedería. —Pero la policía sigue manteniendo sus sospechas sobre el porqué de que no te haya disparado —entrometió mi madre. —Avísanos si necesitas algo —dicen a lo último dejándome con los dos aparatos que antes resultaban tan familiares y ahora me dan miedo. ¿Que dirán? Desde luego no voy a leer prensa amarillista. Pero cada vez que entre a mi perfil en algún lugar, sentiré que estoy rodeada de muertos. Enciendo como quien busca enfrentarse a sus demonios el teléfono y la espera me produce una ansiedad enorme. Cuando se enciende, apenas puedo dejar que el celular termine de procesar la información y ya entro a i********:. Solía tener la cuenta pública porque tenía muchos seguidores. Ahora son el doble, pero no por las razones que quisiera. Reveo mis publicaciones y veo las tantísimas referencias a la muerte que uno normaliza por día. Y ahora que lo pienso, solo puedo lagrimear. He visto cara a cara el horror. Voy a mensajería, y veo lo obvio, las únicas personas con quienes hablaba diariamente era con los chicos. Inclusive tenemos un grupo, bueno, teníamos. "Nombre de grupo especial". El último mensaje es de Ezekiel, y voy a su casilla de mensajes casi por inercia. Quizás me gusta lastimarme. Releo por encima la última conversación que tuvimos, tan irrelevante. Él me mandó dos links que nunca vi. Entro a verlos y eran videos de Youtube. Y quisiera poder hablar respecto al tema, pero ya no puedo. Quisiera en realidad, poder decirle cuánto lo quería y agradecerle por haber sido mi mejor amigo tantos años. Recuerdo casi instantáneamente la última vez que él me dijo algo tierno. "Tú eres mi mejor amiga y aunque no sea demostrativo yo te quiero y me importas y no quiero que te pase nada, me tienes a mí" Lo recuerdo solamente porque había sido un momento en dónde le dije que me sentía sola y me sorprendió su respuesta. Ezekiel no decía ese tipo de cosas. Elijah diría ese tipo de cosas, Mattew diría ese tipo de cosas, pero Ezekiel jamás. Y lo sentí tan sincero que realmente sentía que no estaba sola. Pero ahora lo estoy. Le escribo un mensaje, despidiéndome. Puede sonar tan estúpido e infantil, y sé que eso no va a traer a Ezekiel de vuelta, sin embargo lo escribo, porque no tuve la oportunidad de despedirme de él. "Te extraño amigo. Te extraño y a la vez odio que haya pasado esto. No lo merecíamos. Podrías haber sido genético, o ingeniero. Podrías haber sido los dos porque tu cerebro era enorme. ¿Recuerdas cuando decíamos que éramos hermanos verdaderos? Lo dijimos tantas veces que las personas lo pensaron realmente. Creo que había pasado mucho tiempo de aquello y me arrepiento de haberte dejado de lado en ocasiones por hacer otras amistades, por salir a una fiesta o por simplemente querer pertenecer a otros mundos. Al final nunca he pertenecido a ninguno más que en el que conocíamos los dos. Que injusto y que cruel que te lleves todos mis secretos. Quizás sólo tú me hayas conocido realmente. Me enseñaste tantas cosas que creo que me volví con el tiempo una real extensión tuya. Y ahora no estás. Y ya no lo estarás. Pero yo siempre esperaré para el día que nos encontremos, hermano mío" No creo en el cielo o en la tierra, Ezekiel era ateo así que supongo que la dura realidad es que tampoco nos encontremos alguna vez, lo que lo hace más doloroso. Recuerdo cuando se fue, aún siento que tengo su sangre en mi mejilla. Probablemente fue su muerte la que más me impactó y no sé explicar si es porque lo vi morir, o porque nunca me imaginé que lo vería de esa manera. Después del tiroteo, cuando me llevaron a casa, cuando pasé tanto tiempo interrogada y a la vez asistida, a nadie le había dejado que me limpie la cara. Puede sonar retorcido, pero era la sangre de mis amigos. Era la última vez que los tendría en mi piel. Y al bañarme, en la ducha observé lentamente como se escurrían, cómo se iban, como se mezclaban con mis lágrimas y se hacían uno. No puedo evitar preguntarme, ¿volveremos a ser uno solo? texteo el mensaje al grupo. Nadie contestará, porque ya no queda nadie. En mis delirios quizás lo hagan, y tomo todas las pastillas que tengo con la ilusión de hablar con ellos. Pero al contrario, todo se nubla, veo como si fuese el ojo de un pez, no identifico nada más, me rio al recordar una voz que hacía Ezekiel imitando a un mexicano. El celular vibra, es un mensaje, pero no es de Ezekiel, ni de Elijah ni de Mattew, es de Jhay. "¿Estás bien?" Paso del mensaje. Solo responderé cuando ellos lo hagan. Me recuesto sobre mi cama a esperar con el celular en el centro del pecho que alguno de mis amigos se digne a contestarme. Deberían hacerlo, rayos, hello! Soy prácticamente la mimada del grupo. El problema es que ninguno de ellos responderá. Jamás.
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