MALAK No puedo dejar de pensar en Leyla, esa astuta y salvaje mujer. No entiendo porque todavía no la he matado, la gente que se atreve a tocarme nunca sale bien parado. En cambio, ella sigue intacta. Lo que más me preocupa, es que no me tiene miedo. Se ha atrevido a dispararme en mi propia casa, delante de todos mis mejores hombres. Ha dañado mi dignidad y la ha rebajado por los suelos, en sólo un día. Esa hembra es impresionante. Y yo como un m*****o gilipollas no he hecho nada para remediarlo. Al revés, estoy detrás de su c**o como un perro maloliente tan caliente como un adolescente hormonado. La etiqueta que he ganado durante los años, se ha ido a la m****a por una sola mujer. Pero vaya mujer... Esa hija de puta está muy buena, como es de esperar la quiero para mí. Toda y exclus

