POV Luna Fue como si mis pies se hubieran clavado al suelo y mi garganta se hubiera cerrado por completo. Podía oír mi corazón latiendo con fuerza en los oídos, pero mi cuerpo no respondía. —Señora —intervino Héctor, con tono molesto, caminando rápido hacia mí—, no le escuche. Sólo está diciendo incoherencias. Esta mujer no trae nada bueno. No debería estar aquí. Amanda soltó una risa breve, seca, burlona. Me miró con esos ojos oscuros que parecían leerme por dentro, como si estuviera deleitándose con mi reacción. Pero lo peor no era lo que decía Héctor. Lo peor era lo que yo sentía. Porque aunque cada fibra de mi cuerpo quería rechazar las palabras de esa mujer, había algo… algo en su tono, en la seguridad con la que hablaba, que me hacía temblar por dentro. Como si sus palabras tuv

