POV Luna Justo cuando pensaba que el silencio entre nosotros se prolongaría un poco más, mi celular vibró. Lo sentí en el bolsillo de mi chaqueta como una pequeña vía de escape, una salida de esa mirada que Víctor me sostenía con tanta suavidad. Saqué el celular y, al ver el nombre en la pantalla, no pude evitar decir, más para mí que para él: —Oh, es Nicole… Contestaré afuera. Ni siquiera esperé su respuesta. Salí de la habitación casi a tropezones, sintiendo que, si me quedaba un segundo más, diría o haría algo de lo que luego no sabría cómo escapar. Cerré la puerta con cuidado, aunque mi corazón latía como si hubiera corrido una maratón. Apenas estuve sola en el pasillo, deslicé el dedo por la pantalla y contesté la llamada. Exhalé. —¿Nicole? —pregunté, tratando de sonar natural.

