POV EZEQUIEL Despierto por una caricia. No por un ruido del rancho, no por un golpe de puerta, no por un gallo gritón ni por Tomás haciendo desastre en la cocina. Despierto porque alguien me roza la mejilla con una suavidad que no pertenece a este lugar. Abro los ojos con pesadez, como si el sueño me tuviera agarrado de los hombros, y lo primero que veo es a Alessia. Está tan cerca que mi cabeza tarda un segundo en entender que no es una fantasía. Que no es un recuerdo del establo. Que no es el cansancio inventándome cosas para molestarme. Está aquí, en mi cama, frente a mí, con esos ojos suyos que no son solo miel: tienen ese tono raro, miel con gris, como si la luz les cambiara el color dependiendo del día. Hermosos. Demasiado. Mi corazón se acelera como idiota. Y mi cuerpo…

