Las palabras sobraban entre los dos y en sus mirabas cada aunó podía ver el amor en el otro. Se amaban, se deseaban pero aún así, el pasado seguía estando entre los dos, atormentándolos y castigándolos sin piedad. Sus manos estaban cerca y él las miraba, deseaba tomarla, acunarla y besarla ¿Hace cuánto no la recibía con tanto amor? Extrañaba los momentos en los que solo existían una mirada para decirse cuánto se amaban, la complicidad y de eso ¿Cuánto quedaba? - ¿Estás bien? – susurra él en tanto no dejaba de recorrer su rostro con sus ojos. - No lo sé. – tenía un huracán de emociones atacando la por dentro y no sabía cómo actuar, que decir y que elegir. - Ella estará bien. Lara y nuestra hija estarán bien. – le da ánimos al mismo tiempo que con un dedo acaricia la parte superior de

