Alina había estado pensando durante toda la noche al mismo tiempo que velaba los sueños de su hija sobre decirle a Marco lo que estaba sucediendo, después de todo él era el padre y Michelle lo necesitaba, le rompía el corazón verla rezar y pedirle que la cuide. Ya no lo podía aguantar más. Pero a su vez, tenía miedo de cómo vaya a tomar la verdad, de saber que le mintió toda su vida, que lloro un padre que vivía y que si no estaba con ella era porque simplemente desde antes de nacer la negó, de todos modos, tampoco quería romperle el corazón y que convierta a su único héroe, a pesar de todo, en un monstruo. Ella no era mala, simplemente estaba dolida y no se había dado cuenta que lo único que hizo durante toda su vida, no fue otra cosa más que crearle una vida falsa. De repente la sobre s

