Los días transcurrían y con ellos la angustia que se hacía cada vez más grande. Michelle esta mejor, aunque los síntomas de vez en cuando se hacen más manifestantes, especialmente el dolor del cuerpo en ocasiones. El doctor le había dicho a Alina que posiblemente los resultados estarían de una semana a un mes y considerando que ya había pasado una semana y sin tener novedades del diagnóstico definitivo de su hija la amargaba cada vez más. Por otra parte, todos esos días junto a su niña le había demostrado cuan ausente había estado todos estos años y la culpa por ocultarle que su padre vive la carcomía que no la dejaba siquiera dormir. Ella sentía que debía contarle la verdad, pero temía por dos razones. Uno, porque temía que Michelle la odiara y dos, porque no sabría si debía hacerlo en

