La dependienta pasó de coquetear a insinuarse descaradamente. —¿Eres muy imaginativo en la cama? —le preguntó mordiéndose el labio ,de nuevo y mirando la bragueta del pantalón. Alejandro se sintió molesto, ¿Acaso que estuviese comprando todo eso no dejaba muy claro que tenía pareja? —¿Picardías y esas cosas no tenéis?, me muero por ver a mi mujer con uno.—contestó cortante sin responder a su pregunta y aclarando para qué quería todas esas cosas. —Si, en la siguiente habitación, sígueme. Fue detrás de ella y cuando vio esa habitación, literalmente, alucinó, no solo había picardías, había disfraces de muchos estilos: enfermera, criada, colegiala, profesora, de cuero..., para ella. Policía, bombero, médico, militar..., para él. Se quedó por unos segundos mirándolos y pensando que nunca

