Apenas atravesé las puertas del hotel me enfoque en mis tareas del día e intenté olvidar la mañana romántica con Jordi y su promesa de esta noche, Vane me sonrió desde la mesa de recepción y cruzamos solo dos o tres palabras antes de que Amelia nos interrumpiera - Buenos días señoritas - saludó - Hoy tenemos una visita muy especial, uno de los dueños del hotel vendrá con su familia para ver personalmente las reformas en las suites y el restaurante - comento - necesito que todo sea perfecto, desde la limpieza hasta el recibimiento por parte de las dos bonitas recepcionistas que tenemos - dijo sonriente aunque se la nota va un poco nerviosa algo que no era usual en ella. Las renovaciones habían comenzado desde antes que yo llegara, y habían finalizado hacía tan solo tres días, por lo que

