Era viernes al fin, hoy era mi último día laboral y estaba alegre porque también era día de pago, además Jordi volvía hoy y Luci me había invitado a recibirlo en casa de sus padres. Si, había aceptado la invitación de Jordi y Luci, ella me aseguro que sería un almuerzo tranquilo y sencillo pero estaba muy nerviosa. - No sé si llegaré a casa para poder cambiarme la ropa - le comenté a Luci por teléfono mientras salía del hotel, nos habían dejado libre la tarde por tareas de mantenimiento, pero eran ya las 12 , por suerte acá no se acostumbrada a almorzar justo al mediodía. - Eso no importa - me tranquilizó ella - mis padres no son del tipo de gente que se va fijando en esas cosas, no son pijos ni nada - comentó riendo. - Pero tampoco puedo llegar así, ¿por qué no te hice caso y me deje

