Salí del departamento con el corazón hecho trizas, las palabras de Sergio fueron muy duras, pero el golpe en verdad no lo esperaba, sabía que estaba furioso, su enojo, dudas, celos e inseguridad brotaban de su ser dominado por completo sus acciones, no podía quedarme más tiempo. No quería dejarlo, pero era lo más adecuado en ese momento, intentar que entrara en razón solo haría que no se calmara y empeorara la situación. No sabía dónde ir, la noche comenzaba a caer mientras seguía dando vueltas en la calle. No podía ir a la casa de mis padres, tenía que ir al trabajo y la distancia era mucha, además sería un sin fin de preguntas y por el momento solo quería estar en silencio. Le he pedido que nos tomáramos un tiempo y no estoy seguro si eso era lo más adecuado. Tomando mi teléfono marco

