Un nuevo día iniciaba. Mateo ya se encontraba en la ducha preparándose para ir al trabajo, mientras Sergio estaba en la cocina terminando el desayuno. Las cosas cada vez iban mejor, olvidando lo sucedido de hace un mes. Sergio estaba feliz de volver a tener a Mateo junto con él. El departamento era diferente mientras se encontraban ambas personas conviviendo, era notable la diferencia y no quería volver a pasar por esa experiencia. Mientras aguardaba en la mesa ya servida, Mateo salía de la habitación caminando hacia su dirección con una hermosa sonrisa. Al verlo sus ojos brillaron en gran manera, haciendo que la idea que había cruzado por su cabeza hace algunos minutos calaran profundamente en él, asegurando que era lo que más quería en este momento y no se detendría hasta que este dier

