—Hola, Lea— me saluda. —¡Amigo, mío!— le doy un beso en la mejilla y lo abrazo. —¿Cómo estás, Lea?— me pregunta. —Bien, ¿Y tú? ¿Cómo estás?— le pregunto pero por la cara que pone, presiento que todo anda mal. —Este... yo... mi hermano está intoxicado y vine a verlo— lo abrazo para consolarlo. —Lo siento mucho, Joshua— le doy una sonrisa triste. —Eres un idiota, ¿Por qué nunca nos has presentado a tu familia? Ni siquiera sé si tienes hermanas o sobrinos— digo enojada, si Casandra estuviese aquí, yo lo habría matado. —Es que yo... y-y-yo— le dedico una mirada fría mientras me le acerco amenazante, mientras doy pasos hacia adelante, él da pasos hacia atrás hasta que choca con la pared. —¡Ay, mamacita!— grita asustado. Estalló en carcajadas, Joshua confundido, empieza a reír pero de

