--tengo todo el tiempo que sea necesario – se acomodó en una de las bancas que estaban afuera de la casa con una graciosa y atenta postura que a Marianne no le dejó otra opción que sentarse en otra banca y después de lanzar un suspiro cansado se aventuró a contar la historia. --Soy la menor de cinco hermanos, nunca conocí a mi madre, porque ella murió poco después de mi nacimiento, mi padre estaba tan devastado que no era capaz de razonar, me culpó a mí de la pérdida de su esposa y me lanzó a los brazos de mi abuela, ella fue quien se hizo cargo de mí desde entonces, y ni siquiera nos permitió vivir en la misma casa que él y mis hermanos, a quienes les alimentó el mismo desdén por mí – el rostro de Marianne estaba bajo y Edward casi podía sentir el inmenso dolor que le provocaba el rechaz

