La chica ese día se fue más triste de lo normal a su trabajo porque pensó que Andrés ya no la quería y que se había olvidado de ella. Pero reuniendo fuerzas pudo dar lo mejor de sí en esa jornada. Ya Astrid se estaba volviendo una maestra en ocultar sus sentimientos ante todos; por fuera sonreía, pero por dentro lloraba amargamente. Ya que toda pequeña esperanza de estar con Andrés, se había esfumado al ver esa foto. En el momento de su descanso, la chica no pudo aguantar más y se encerró en el baño a llorar en silencio porque había perdido a su gran amor para siempre. Luego, enjuagó su rostro suspiró profundo, y dio una vuelta para tomar algo de aire fresco. Por suerte su jefa no logró verla. Después, estando más calmada, se dirigió hasta la cafetería de nuevo y volvió a su jornada labora

