Ally tenía vergüenza de estar a esas horas de la noche en una farmacia, y mucho más comprando lo que llevaba en la pequeña cesta. Estaba junto a Stev, pero aún así, se sentía como una adolescente en problemas. Las dos cajas de condones que llevaba consigo ya eran el suficiente aviso de lo que sucedería entre ellos dos esa noche, pero aún así, tenía cierto nerviosismo retenido. A la hora de pagar, las tarjetas se le pegaron de las manos debido al sudor que tenía en estas, estando muy nerviosa por lo que ocurriría, aunque ya fuera algo que debiera considerar normal, puesto que no se trataba de una simple novata en temas del sexo. Aunque con su ex pareja no hubiera tenido mucho protagonismo a la hora de tener relaciones, sí que podía saber un sinfín de cosas más solo por el hecho de tener

