La mente de Ally se repetía una y otra vez que ya tenía veintisiete años, que no era ninguna niña, entonces ¿Por qué se fijó en alguien menor que ella? La respuesta era más que clara, sobre todo teniendo encima a ese chico tan guapo, él podía decir cualquier cosa que se le ocurriera, y para los oídos de la más baja, todo sonaría perfecto, esa ya era una clara señal de enamoramiento, algo que nunca creyó posible en una persona como ella, quien a pesar de haberse enamorado antes, no creía poder hacerlo de nuevo. Grande fue su sorpresa al encontrarse con los labios del rubio, los cuales le sugerían lo que quería llevar a cabo a continuación, era más que evidente lo que harían, de modo que al hallarse en el sofá y haber podido desabrochar el cinturón, la vida comenzó a tener sentido para la

