Narra Sibila. Estaba sentada en el suelo de la habitación de Íker, jugando monopoly, miré mis propiedades y no podía creer que un chiquillo me iba ganando pero es que prácticamente tiene todos los ferrocarriles y lo peor no hacía trampa porque yo era el banco. Cuando lo miré poner su ficha en el último ferrocarril disponible, chillé indignada. - ¿Cómo es posible? ¡Eres demasiado bueno en este juego!- Exclamé cruzando mis brazos mientras él se reía estruendosamente. - Es que eres muy mala- dijo con diversión, sus ojos brillaban de ese morado espectacular. Demostrando que era un demonio Salvaje. Y recordándome a su hermano, Azariel. Él cual me tiene muy molesta. Había actuado muy bien delante de su padre, un señor muy guapo de ojos grises opacos, cabello n***o y muy parecido a mi enla

