Narra Azariel. Alguna vez han sentido que la situación se les sale de control, porque justo eso me está pasando. Cuando miré a Sibila, mi hermosa enlazada desangrandose en mis brazos, juró que casi me muero. Mis emociones están hechas un revoltijo, pero tres se pronuncian de manera intensa, el miedo de perderla, la culpabilidad y la decepción de no poder protegerla, no era lo suficientemente fuerte para ella, tal vez no me la merezca siquiera. Observé como se la llevaron los enfermeros de mi clan y me prometí en ese instante dar con el culpable y asesinarlo cruelmente como advertencia de que nadie toca lo que es mío. Me senté en una de las silla del hospital, esperando los resultados, asustado e incluso rezando para qué todo salga bien. Observe la flecha incrustada en mi brazo, por lo

