Suspiró con una sonrisa cuando vio al menor abrazado a él, el gorrito manteniéndose a penas en la cabeza del menor, ya que el movimiento al dormir había hecho que casi se le cayera por completo. Su cabello estaba revuelto y su mejilla estaba aplastada contra su pecho desnudo, haciendo que sonriera con ternura. Se sentía sumamente feliz ese día, no solo porque el día anterior había sido el primer día del festival y las cosas habían salido muy bien. Habían tenido mucha diversión con su omega, había ganado el traje que quería para Jiho y se habían besado al final del día. Eso último era lo que más le había emocionado, por lo que se sentía como si nada fuera capaz de quitarle la felicidad. Tampoco quería decir demasiado, porque siempre que decía aquellas palabras en voz alta algo malo pasa

