Miguel. La veo entrar a la clina temblando del miedo que me tiene, no hace falta que me lo diga, con solo verla lo sé, me friego a la cara porque no sé qué hacer, no podemos terminar con esto, Mateo anda como un perro rabioso buscándolo a Ricardo, lo tiene que matar y a los que están a su lado y ahí tomamos la zona, y después tenemos que acomodar todo el desastre que tiene, no soy para nada un santo de devoción, mi nombre es por algo, no le tengo misericordia a nadie, pero mi zona se respeta, quien ande robando le corto las manos, se mueve la droga pero donde mas muevo es a otros lados del pais y fuera, en mi barrio, donde mis hermanos viven la estoy sacando, no quiero que salgan a comprar y vean la venta y consumo, asi que la estoy sacando, pero Ricardo tiene un descontrol totalmente, jo

