No fui al colegio, no salí de mi cama, la depresión no me dejaba hacer nada. Por fortuna, mi madre se había ido muy temprano mientras yo fingía "dormir", así que no tuvo oportunidad de hablar conmigo o de verme; en realidad, llevábamos mucho sin hablar; igual yo no quería hablar con ella. Algo malo se estaba cocinando en la mente de Hell, o si no ¿Por qué llevaba cuatro días exactos sin decirme nada, sin llamar, sin visitarme? No es que me importara, no, para nada; yo estaba muy feliz, casi tanto como podría estarlo una chica obsesiva que había sido abandonada por su único amor. Pero estaba bien, si, tanto como para saber que me iba a morir si él no aparecía. Tic tac tic tac, las horas pasaban de la manera más lenta y con cada segundo que pasaba un pedazo de mi se iba borrando. ¿Cómo po
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


