Pov. Noah ¿Acaso todos habían perdido la cabeza? No iba a dar entrevistas, no hablaría con periodistas ficticios. No era una maldita marioneta. —No —negué—. No pienso… —Campbell —me cortó el entrenador—. Piensa esto: si reaccionas mal otra vez, la liga te multa. Si te multan, me hago un tatuaje con tu nombre en el culo para recordarte lo que me haces sufrir. Abrí la boca. Cole tosió intentando no reírse. —¿Quieres eso? Gruñí, me saqué el casco de mala gana y fui directo a ellos. —Bien. —Empecemos —ordenó—. Pregunta uno. Una de las asistentes se aclaró la garganta. —Campbell, ¿es verdad que Ella Clark se quedará en su casa durante toda la estadía? Tragué saliva y sentí un vacío en el estómago. —No, irá el hotel que le asignen en su trabajo —respondí seco—. ¿De dónde sacan eso

