―Me parece bien tu comentario, aunque ha sido un poco duro, creo que es justo, en verdad quiero que mi pueblo no me tema, por ello escoge el tiempo que necesites y ya veremos si ese consejo vale la pena el tiempo que perdemos. El juez Espíritu, vio como el Juez se retiraba de aquel lugar y en un sitio en solitario se ponía a hacer Oración, y así al cabo de un tiempo vio como el que estaba inclinado asentía, y volvía a hacerlo, y así estuvo un tiempo y así se puso sentado sobre sus talones, y con los ojos cerrados escuchaba, cuando terminó de hacerlo, salió de la habitación y se reunió con todos y así el Rey dijo: ―Es tarde, así que como necesitas tu tiempo seguiremos mañana, marchar todos y volver a la segunda guardia ―Y que todos conocían que era la hora en que el sol estaba en vertical

