Aquella noche el alcalde se dirigió hasta la estación de radio para solicitarle al locutor de turno que por favor anunciase en la radio municipal qué lamentablemente había fallecido un hombre insigne en aquel pueblo. —¡Buenas noches! , ¿Cómo se encuentran? les habla el burgo Maestre —dijo al entrar a la estación de radio saludando a todos los presentes. —¡Excelente señor alcalde! , ¿Cómo está usted? —respondió el vigilante de la estación. —¡Señor alcalde! , ¿Como se encuentra? ¡Quería hablarle! —le dijo la empleada de servicio que trabajaba en la emisora buscando solicitarle una ayuda. El alcalde un poco incómodo con esta situación solo respondió: —¡Disculpe pero ando de afán! Necesito hablar con el controlador de inmediato. —¿Necesita dar una mensaje? —preguntó el gerente que le

