La iglesia contaba con un segundo piso este se encontraba regularmente cerrado, extrañamente un hombre se encontraba sentado en uno de los asientos ubicado allí, este salió de la iglesia con mucho cuidado para evitar ser visto justamente antes de que el sacerdote diese la orden de que podían salir y continuar con el entierro. El hombre vestía con un sobretodo n***o, debajo del mismo toda su vestidura se veía de color n***o, además llevaba lentes oscuros, en su mano derecha llevaba un maletín con una sombrilla y en su mano izquierda llevaba un sombrero color n***o. Al salir de allí se colocó el sombrero y cruzó la calle frente a un vehículo rojo, se paró justamente del lado del conductor este sorprendido le dijo: —¡Disculpe ya espero a alguien! El hombre se quitó los lentes y le dijo al

