Esa misma tarde los señores les pidieron a los padres de su nieto que fueran a pasar la noche en la mansión. Ahí ellos consintieron al pequeño, casi ni les hicieron caso a ellos dos, solo se enfocaron en el niño. Aprovechando que tenían tiempo a solas, Mardeli le pidió explicaciones a David. —¿Cómo es que decías que tu padre no me aceptaba? si ahora veo que consciente demasiado a su nieto, incluso a mí me ha tratado bien. ¿Me has mentido? Cuestionó alzando una ceja. —No sé lo que está pasando. Te juro que yo estoy muy sorprendido también, no imaginaba que este niño cambiaría el temperamento de mi padre. Él siempre ha sido rudo, pero puedo decir que cuando era pequeño me consentía igual que ahora a mi hijo. Declaró. —Tengo miedo que esto solo sea una estrategia para quitármelo. Dij

