DAYANA Estoy tranquila durmiendo en mi cama cuando escucho el celular sonando, mi corazón se acelera al ver que es Cárlenton. —¿Qué será lo que quiere a esta hora? apenas son las cuatro de la madrugada. Me quejo. —Hola, ¿pasa algo? Pregunto entre dormida y despierta. —No pasa nada, preciosa. Solo llamaba para ver si estás bien, si mi hijo está bien o necesita algo. —Cárlenton, ¿es en serio? ¿Solo para eso me has llamado a esta hora?—Me quejé. j***r, ese hombre me había hecho enfadar desde temprano. —¿Sabes qué? estaba dormida y me has despertado, ahora ya no podré volver a dormir porque tengo hambre. —Entonces, ábreme la puerta para hacerte algo de comer y consentirte a ti y al bebé. —Enserio, Cárlenton, duérmete ya. Pedí. Moría de sueño realmente y él muy feliz peguntando p

