Al escuchar las frías palabras de aquel hombre que parecía ser su exmarido pero que a la vez parecía todo lo contrario, ella se levantó, se vistió y temerosa se alejó de la vista de aquel hombre al que parece no haberle importado nada de lo que ha pasado ni de lo que ha dicho. Dentro del auto ella lloró. Luego tomó fuerzas y se comunicó con su suegro, le hizo saber todo, bueno, menos que había tenido sexo con el supuesto David. —Eso no puede ser cierto. Mi hijo está secuestrado, me ha llamado hace una hora y ha dado una dirección para que lo vayamos a rescatar. Dijo su exsuegro. —No sé que está pasando. Este hombre casi idéntico a David, se lo juro. —¿Te dijo su nombre? —No. Se supone que es David. Sea quien sea, yo solo quiero que me devuelvan a mi hijo. Dijo entre sollozos. Todo

