102

781 Words

Eduardo se desesperó cuando miró que su hermano hablaba en serio de no querer colaborar. —No, espera. Está bien, lo acepto. Pero si me prometes que tendrás mucho cuidado, y cada vez que te toque correr, yo te acompañaré. —¿A correr en el auto? —preguntó con emoción. —No, solo a verte, sabes que yo no soy fanático de eso. Pero por irte a cuidar, lo haré y te apoyaré desde la tarima. —¡Te amo hermano! Pero, hay algo más que te quiero pedir. —¿Qué otra locura se te ha ocurrido? —Quiero dar clases en una escuela primaria, y de preferencia que sea pública. —¿Qué? ¡Tú te has vuelto loco! ¡Cómo crees que te vas a ir a meter en una escuela de esas que se mantienen llenas de bichos y de insectos, te enfermarás si vas allí! Lo regañó. Sin imaginar que aceptar ese reto será lo mejor que haya

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD