Continuabamos jugando e intentando con retos estúpidos tales como saltar a la piscina, beber vodka como si estuvieramos tomando agua luego de un maratón, salir a la calle y gritar cualquier estupidez, tonterías que sin embargo la última mencionada me daba miedo de que algún anciano de las exclusivas casas que vivían a mi alrededor llegara a reprocharles a mis padres debido al ruido y los gritos escandalosos producidos. - Es tarde - Dijo Alex mirando su reloj. Miré el reloj de pared y marcaban precisamente las diez de la noche. Habíamos comido muchos snacks por lo que realmente no tenía absolutamente nada de hambre. No luché en absoluto para que los chicos se quedaran conmigo, porque sabía que Adam no aceptaría y preferiría ahorrarme mis palabras de suplica ante él. Todos se levantaron

