Malditos trabajos, maldita cabeza, maldito sueño, maldito Adam Cooper. Me levanté de la mesa del computador y me acosté en mi cama, miré la hora en el reloj de la pared que marcaban las nueve y veinte, justo cuando estaba cerrando mis ojos para darme un merecido descanso luego de una tarde entera y repleta de trabajos un sonido me hizo bufar de desesperación. - Pareces un bebé - Dije tocando mi estómago - Todo el tiempo quieres que te alimente. Bajé esperando no encontrarme a Adam en el camino y cuando llegué a la cocina allí estaba él junto con dos chicos de su edad, lo miré confundida esperando una respuesta de su parte. - Por fin bajas princesita, ellos son Alex y Zayn - Los señaló y les dediqué una sonrisa a ambos. - Hola - Alex batió la mano y le respondí de la misma manera. - A

