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1915 Words
- Amy tienes una horrenda cara - Amber se sentó a mi lado en el pasto. - Gracias - Contesté sarcásticamente viendo con detenimiento el partido de fútbol del colegio donde jugaba Cameron. - ¿Qué sucedio anoche luego de la fiesta? - Preguntó curiosa y dudé en decirle la verdad. - Te cuento, sólo si no le dices nada a Cam - Dije apuntandola con mi dedo. Él era como un hermano controlador. - Te lo prometo - Alzó su mano derecha y comencé a relatar la larga hazaña que recordaba. - Puta Madre - Fue lo único que dijo. - ¿No dirás más nada? - Reí. - Impactada quedé - Colocó sus brazos en forma de jarrón. - Si... Lo sé - Murmuré frustrada - No sé como mierda sacarlo de mi casa - Reproché - Aparte me quitó mi auto - Soltó la carcajada y la miré mal - Cállate idiota - Dije y ella dejó de reirse. - Bueno ya- Dijo y alzó sus brazos en señal de resignación cuando justo llegó Cam. - ¿Qué tal chicas? - Preguntó y al verme frunció el ceño. - Hola bien - Respondimos a la vez. - ¿Bien? - Me miró con los ojos entrecerrados y me limité a sonreír. - Si - Respondí, rasqué mi cuello y olvide por completo mi chupón. - ¿Qué mierda es esa Amy? - Preguntó Cameron señalando mi cuello y suspiré cuandl vi que había activado sus reflejos sobreprotectores. -No es nada, solo un sarpullido - Contesté escondiéndo mi cuello con la blusa. - Te conocemos y sabes que no lo es - Ella no estaba tan de acuerdo de mentirle a Cameron. - Si es un sarpullido, lo es - Aseguré y me levanté del césped. - Está bien, diré que te creeré - Me señaló y corrió de nuevo al campo para continuar jugando con sus amigos. - ¿Por qué dijiste eso? Pensé que estabas conmigo - Coloqué mis brazos sobre mi pecho. - Si estoy contigo estúpida, sólo que no estoy de acuerdo que le mientas - Dijo y se levantó del pasto. - Tengo hambre ¿Tú no?- Pregunté y caminamos hasta la cafetería. Pedimos un sándwich para cada una con una gaseosa y nos sentamos en una mesa junto a nuestros amigos habituales, comimos entre charlas constantes y justo sonó el timbre anunciando que debíamos ir a la siguiente clase. El resto de la mañana no fue tan aburrida, había entendido un par de clases y estaba dispuesta a regalar absolutamente toda mi atención en ellas evitando los pensamientos estresantes de Cooper en mi cabeza. Ya estaba con Amber en la salida del colegio pensando en la manera de como la acompañaría a su casa para luego ir a la mía. - Por Dios tienes eso en tu casa y lo quieres sacar - Alegó Amber con la boca abierta mirando al baboso de Adam recostado en su coche. - No puedo negar que tiene lo suyo, pero es un completo idiota créeme - Contesté rodando los ojos - Vamos. Caminé en dirección a cualquier otro lado menos hacia la que se encontraba Adam. - Es por aquí idiota - Dijo Amber señalando el auto de Adam, ya más cerca de él. - Nos iremos caminando, idiota- Contesté de igual forma y tomando el brazo de Amber para obligarla a seguirme. Llevábamos tal vez unos diez metros en dirección opuesta a Adam cuando oímos el sonido de un auto arrancar para luego frenar justo delante de nosotras tal y como lo había hecho conmigo en la mañana, frenéticamente y como instinto natural saltamos del susto para luego dedicarle una mirada fulminante al chico que conducía aquel auto. - ¡El camino de aquí a casa es bastante largo princesita! - Bajó la ventanilla del auto y exclamó sonriendo. Amber se subió al auto y la miré confundida - Hoy hice educación física y el entrenador anda de mal humor estos días - Contestó viéndome por la ventana y abrí mi boca indignada para subirme al auto. - Maldita - Murmuré sin verla y ella me sacó la lengua por el retrovisor derecho del auto. - Alguien esta de mal humor - Dijo Adam encendiendo el aire acondicionado. - No hasta que te vi - Murmuré. Amber tosió falsamente y recordé que estaba con nosotros. - ¿Podríamos llevarla a su casa? - Pregunté y asintió, le di la dirección para unos minutos después dejarla en su casa. Me bajé junto con ella y la detuve en su puerta - Eres una traidora - Entrecerré mis ojos. - Mejor deberías hablar con él de lo que pasó - Me señaló y rodé los ojos. - Me importa pero sé que a él no y realmente no recuerdo nada - Me crucé de brazos y oí la bocina del auto. Me despedí de ella y subí de nuevo, manejó unos minutos hasta que observé que tomaba una ruta diferente a la de ir a casa. - ¿A dónde vamos? - Bueno pues, hoy comeremos por fuera - Dijo - Eso sí princesita no pienses que te llevaré a una cena romántica y menos a un lugar costoso. - Yo no quiero comer contigo por fuera - Alcé ambas cejas de manera caprichosa. - ¿Tú crees que yo si? Apenas me enteré que tu madre le había dado vacaciones al personal y no alcancé a comprar nada antes - Me miró mal y rodé los ojos para callarme. Llegamos a un restaurante muy acogedor donde vendían todo tipo de comida como Mexicana, Italiana, Colombiana. Yo simplemente me dispuse a ver la carta y contemplar que podía comer. - Puedes pedir una ensalda de vegetales y frutas - Alcé mi vista y él miraba la carta para luego verme - Digo, imagino que es lo único que comes. No creo que quieras una bandeja paisa o pastas por la cantidad de carbohidratos - Se burló y sonreí para cerrar la carta. - Pues sabes que exactamente eso es lo que comeré - La dejé sobre la mesa y soltó la carcajada. - Por mucho probarás las pastas y luego dirás "No quiero más son muchos carbohidratos y engordaré" - Me imitó y no pude evitar soltar una risita la cual disimulé con tos. Al momento llegó un camarero y pedimos nuestras órdenes para esperar el almuerzo. Lo vi distraído en su celular y detallé su cara por un momento, realmente era un tipo atractivo y sabía comportarse como un hombre ala vez que como un niño. Vestía un Jean con una camiseta negra y una gorra dejando la parte que tapaba el sol en la parte trasera de su cabeza. - Una foto te dura más, tenlo por seguro - Se burló y rodé los ojos. - Quisieras tú que yo te mirara - Contesté de forma irónica y colocó la punta de la lengua entre sus perfectos dientes para reír bajo. Luego de almorzar Adam quedó totalmente asombrado ante mi habilidad de almorzar, lo notaba por como alzaba sus cejas cuando acabé todo mi almuerzo. Condujo de nuevo hasta casa y cuando llegamos me encerré en mi habitación para realizar trabajos y estudiar para el siguiente día, demoré tal vez tres horas en terminar todo pero cuando dejé listo el bolso, bajé a la sala esperando poder hacer algo interesante. Justo cuando me había sentado en el mueble para ver alguna película el timbre sonó avisando la llegada de alguien inoportuno a mi vivienda. - ¡Cameron! - Exclamé cuando abrí y lo abracé - Pasa. - No - La impotente voz que tanto reconocía se hizo presente detrás de mí con brazos cruzados y una mirada retadora. Siempre hacía lo mismo, es esforzaba por hacerme enojar aprovechándose de cualquier situación que se presentara y es que no podía quejarme porque yo también buscaba le momento adecuado para hacerlo enojar - Aún estas castigada, no tienes permiso de visitas ni salidas. La cara de Cameron de transformó totalmente y estaba tan segura de que se abalanzaría sobre Adam como yo de que me comería un envase completo de Nutella. - Cam, lo mejor es que te vayas, hablamos mañana - Frunció el ceño y simplemente lo abracé para acercarme a su oído - Te veo en mi ventana - Susurré en motivo de que Adam no oyera lo que había salido de mis labios. Él le dedicó una última mirada fulminante a Adam y salió de casa para yo girarme viéndolo de pie en el inicio de las escaleras. - Eres un idiota - Espeté para pasar por su lado subiendo las escaleras y de un momento a otro sentí un empujón frenético contra la pared. Se acercó lentamente a mí, sentí su respiración pasar de mi cuello hasta la mejilla mientras me tomaba del cuello acercándose a mis labios y es que por alguna razón quería que me besara, que lo hiciera como los vagos recuerdos que tenía del club. Desvió sus labios inmediatamente como arrepintiendose y simplemente los posó en mi oído - Y tú una princesita - Lo empujé tan fuerte que se alejó hasta el lado posterior de las escaleras mientras me dedicaba una mirada intimidante, lo fulminé y corrí el resto de las escaleras para entrar a mi habitación. Miré por la ventana y allí estaba Cam haciéndome señas que realmente no entendía, sin embargo yo abrí mi ventana y tomé mi celular junto con mi bolso para bajar esta vez con más cuidado. - Es un maldito - Dijo él ya cuando estuve abajo. -Lo sé es un completo estúpido - Aseguré. - Vamos por un helado - Dijo abriendo la puerta de su auto. Cuando llegamos a la heladería, pedimos nuestros helados yo uno de chicle y él de menta con chocolate para luego sentarnos a conversar. - Siento que no me tienes confiaza - Dijo sonriendo tristemente y lo miré confundido - Eso es un chupón y Amber no sabe mentir - Reí ante lo que dijo y suspiré. - Está bien. Pero por favor no lo mates, a Adam, no lo mates yo sé que eres muy impulsivo - Hice una pausa - No quiero involucrarme en actos ilegales ahora. Comencé a contarle lo poco que recordaba acerca de lo que había sucedido mientras él me miraba expectante. - ¿Estás segura de que se besaron? - Preguntó y asentí con mi cabeza. - Lo recuerdo y... - Lo miré haciendo una pausa - Tengo un vago recuerdo estando sobre mí, él no tenía camisa y mi vestido ya no estaba. Parpadeó varias veces - Joder no sabría que decirte. Por lo menos hablaron acerca de eso. - Me da miedo saber la respuesta de la conversación - Tapé mi cara con ambas manos - Además a él no le ha importado decirme, tal vez piensa que no lo recuerdo y simplemente quiere callarlo para él sólo. - Tengo la certeza de que no le importas. Conozco a mi r**a y si un hombre hace eso es porque le vale todo lo que tenga que ver. Que buen niñero tienes - Ironizó lo último y me mordí las uñas ansiosa. Realmente no me importaba como era yo ante sus ojos, lo único que quería era evitar llegar más allá de lo que había pasado para no crearme inconvenientes a largo plazo sobre mi vida personal y su presencia en ella
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