Como si no fueran mentiras, comencé a escuchar pequeños gemidos de Meghan, Dios esta mujer si grita, me tocó colocar música a alto volumen mientras lloraba, lo menos que quiero ahora es escucharlos teniendo sexo. Al cabo de unos dos horas, bajé el volumen a la música y pude verificar que ya no se escuchaba absolutamente nada, quien sabe desde hace cuanto terminaron y yo aquí todavia chillando como una magdalena, pensando en lo mucho que lo estaría disfrutando Adam. Al siguiente día ya estaba lista, bajé y el desayuno estaba en el comedor, vi a Adam también desayunando, supongo que su novia debe estar en su cuarto aún durmiendo, prefiero irme ya antes de encontrarmela. - ¿No vas a desayunar Princesita?- Preguntó frío y seco. - ¿Acaso eso te importa?- Pregunté de la misma forma. Salí de

