Capítulo 10.

1215 Words
-La prensa se ha vuelto loca, la salida que hicieron esta mañana como prometidos oficiales ha hecho que todo el mundo saltara de alegría.- Habían pasado toda la mañana de paseo por el poblado de Castello, la había llevado al puerto y a recorrer un par de tiendas, habían desayunado en uno de los comercios locales y la había llevado a conocer el antiguo castillo, una fortaleza en mitad del poblado que l s había protegido durante la Edad Media y años posteriores y que ahora albergaba un museo con toda clase de objetos de los reyes antiguos. -Lo sé hermanita, las personas nos detenían a cada paso para felicitarnos y desearnos prosperidad y fertilidad. -Me gustaría decirles la verdad, pero creo que tu padre tiene razón, será mejor que esperemos hasta después de la boda. -Oye amiga mía ¿cuándo llega tu mamá? -El avión sale mañana por la mañana, para ella fue un placer renunciar a un trabajo que odiaba y está ansiosa por conocer el país, le hable de las ruinas griegas y romanas, ya quiere estar aquí. Lo único que me preocupa son mis gatitas. Están acostumbradas a vivir juntas y con nosotras. -Tranquila amor mío, tú mamá tendrá un lugar cercano a nosotros para hospedarse cuando venga o quedarse como prefiera y tus niñas podrán estar ahí o con nosotros, ya veremos qué hacer con eso. -Lo sé, solo son nervios. -Hijo, podemos hablar- la interrupción de su padre hizo que todos voltearan inmediatamente y que él se pusiera frente a Denisse para protegerla -a solas. De inmediato las dos mujeres se pusieron en pie pero antes de que dieran un solo paso él puso el brazo alrededor de la cintura de su prometida permitiendo que su hermana abandonara la habitación. -Sea lo que sea que me tengas que decir ella lo puede escuchar también, no hay nada que le vaya a ocultar. -Bien- afortunadamente su padre y hermano hablaban un fluido español con lo que solo debía esforzarse en hablar con Rosi. -Está bien cariño, puedo esperar afuera. -No amore mío, mi padre debe comprender que estamos juntos en esto. Que es lo que quieres decir. -En primer lugar pequeña, te debo una disculpa. Nunca debí decir lo que dije cuando te conocí y tampoco debí alejarlos el uno del otro. Pero has de entender que mi hijo siempre ha tomado muy malas decisiones en cuanto a mujeres y me alegra saber que por fin tomo una decisión adecuada. -Está bien majestad, lo comprendo. -Sin embargo necesito que comprendan porque aún no estoy del todo de acuerdo con su matrimonio. Se hijo mío que le has dado el anillo de bodas de tu abuela y también sé porque lo hiciste, mis padres se casaron por amor y formaron un matrimonio muy fuerte pero mi madre era una mujer de un trato complicado, cuando era una mujer joven comenzó a perder la razón y su enfermedad provocó que mi padre perdiera el interés en el gobierno del país y eran tiempos en los que no debió darse ese lujo, Europa y el mundo estaban en caos por la guerra y la economía de Monterino cayó de manera muy grave, por años sufrimos de una pobreza extrema solo porque su rey perdió la razón junto a su esposa. Él años es un arma muy peligrosa niño mío, tarde años en reconstruir al país y llevarlo hasta dónde está, mi único verdadero amor fue Monterino y le dedique mi vida. Ahora te dejo un país estable y en crecimiento no quiero que lo arruines permitiendo que el amor nuble tu juicio, mucha gente depende de ustedes y de lo que hagan en el futuro. Deben tomar buenas decisiones siempre consientes en que sus problemas personales no deben afectar a las personas que dependen de ustedes. Dicho esto, quiero felicitarlos por su próximo matrimonio y por el nacimiento del nuevo bebe, espero que llegue a conocerlo. Sin embargo aún deben pensar que hacer con la princesa Aanisa, su padre se ha enterado de tu próxima boda con otra mujer y se dirige hacia acá. -Lo resolveré padre descuida y gracias. -Confió en ti pequeña para que siempre lleves a mi hijo por el buen camino y para que continúes con mi trabajo en el ámbito internacional. -Gracias majestad, espero ser digna de la confianza que han depositado en mí. -Jamás imaginé que padre hiciera eso- dijo en cuanto su padre los dejo solos. -No sabía que mis abuelos habían tenido ese problema, yo aún no nacía cuando ambos murieron. -Lo lamento cariño, pero ahora podemos entender mejor a tu padre y podrás perdonarlo, hizo lo que creía mejor, no puedo culparlo por ello. Realmente logró sacar de la ruina a su país. -A Costa de su propia familia sí, todo tiene un precio. Y sé que algún día lo perdonaremos mis hermanos y yo, siempre y cuando estés a mi lado. El Jeque Zayed llegó esa misma tarde e inmediatamente exigió una audiencia con el Rey todos se encontraban en la sala contigua al salón del trono. -Debes hablar con ellos Rick, tú estás enamorado de la princesa y ellos deben saberlo. -Tú no entiendes, tú eres en heredero y eso es lo que ellos esperaban. -Pues yo creo que si hablases con ellos te darían su mano, eres un príncipe y uno muy rico, has hecho mucho dinero por tu propia cuenta y en mi opinión a la chica le gustas mucho. -¿De verdad crees que tengo una oportunidad? -No lo tendrás si dejas que se vaya. -Bien. Lo haré. -Llevan mucho tiempo allí dentro. Algo debió salir mal. -Tranquilo cariño, hiciste lo correcto, ahora depende de tu hermano que todo salga bien. -Lo sé pero han estado hablando demasiado rato. -Solo han pasado quince minutos Leo, Rick estará bien siempre logra salirse con la suya. Así como citando convencía a la cocinera de que le diera más galletas para la cena. Es muy encantador cuando quiere. De pronto la gran puerta que daba al salón del trono se abrí de golpe y ambos mandatarios salieron conversando muy alegres, todos suspiraron con calma cuando un Ricardo salió sumamente feliz y orgulloso con la princesa Aanisa colgada de su brazo. -¡Nos vamos a casar!- Exclamaron con gran orgullo arrancando sonrisas a todos los presentes. -Mientras mi hija sea feliz puede casarse con quien quiera. -Gracias padre, me siento muy feliz de casarme con mi Ricky. -El trato sigue en pie, no puedo culpar a tu hijo por preferir a esa belleza- dijo mientras se inclinaba frente a Denisse -si fuera unos años más joven la tomaría por esposa. Pero ya está ocupada. -Así es majestad, pero gracias. -Si cambias de opinión aún puedo tomar una sexta esposa. -Yo creo que no, ella es mía- dijo Leo mientras la tomaba por la cintura y la acercaba a su cuerpo. -No te culpo chico, cuídala bien y encárgate de que tu hermano cuide a mi hija. -Por supuesto, alteza. -Muy bien hijos míos, nos veremos en la cena. Celebraremos las buenas noticias. Con esas palabras los mandatarios se alejaron platicando como buenos amigos. -Mmm deberé cuidarte más o te secuestrara el primer Jeque con el que nos encontremos. -Nunca te dejaría.
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